A medida que los fenómenos meteorológicos extremos se vuelven más frecuentes y graves, garantizar la seguridad y la estabilidad de la infraestructura crítica de servicios públicos es un imperativo estratégico tanto para las empresas como para los gobiernos. Este informe analiza cómo China aprovecha las políticas, la tecnología y las finanzas para ofrecer un modelo que permita proteger la infraestructura en todo el mundo frente a los impactos cada vez más intensos de un clima que cambia rápidamente.
Desarrollar infraestructura resiliente al clima exige una estrategia de doble vía que reduzca las emisiones y, al mismo tiempo, se adapte a unas condiciones climáticas que cambian con rapidez. El informe presenta el concepto de «Resiliencia 2.0», un modelo prospectivo en el que la adaptación puede institucionalizarse, impulsarse digitalmente y anclarse en un diseño financiero innovador.
Este libro blanco ofrece lecciones aprendidas para los líderes mundiales del sector de los servicios públicos y más allá, con el fin de construir un futuro más resiliente al clima. Mediante la gobernanza anticipatoria, la integración intersectorial y la innovación basada en datos, los gobiernos y las empresas pueden dejar atrás un modelo de defensa estático y avanzar hacia un enfoque más dinámico y ágil de la resiliencia que proteja mejor las vidas y los medios de subsistencia.
