El mundo se enfrenta a una grave crisis de empleo. Se prevé que el desempleo aumente en 2013 en varios países y que más de 200 millones de personas se queden sin trabajo. Más de dos de cada cinco personas desempleadas tienen menos de 24 años. En la UE, más de una de cada cinco personas de este grupo de edad no encuentra trabajo. Cada vez más trabajadores de todo el mundo se ven obligados a aceptar contratos de corta duración o a trabajar en la economía informal. A escala mundial, la creación de empleos productivos que permitan reducir la pobreza en los países emergentes y en desarrollo no basta para seguir el ritmo del crecimiento de la población en edad de trabajar y de la migración del campo a la ciudad. En los países avanzados, la destrucción de empleo supera la creación de nuevos puestos de trabajo, lo que provoca un aumento del desempleo y una caída de las tasas de participación en el empleo.