Actualmente, la sociedad civil se caracteriza por una dualidad. Por un lado, es más vibrante y dinámica que nunca, con movimientos sociales que surgen en distintas partes del mundo y en foros espontáneos en línea sobre temas que van desde la calidad del aire y los derechos de las mujeres hasta la corrupción. Los políticos y los líderes del sector privado reconocen que la sociedad civil es un componente esencial de una democracia eficaz y estable, y una contribuyente vital a soluciones innovadoras para el desarrollo.