El emprendimiento se está promoviendo en todo el mundo. Los papeles de los sectores público y privado, así como la eficacia y los plazos de los distintos programas, siguen siendo objeto de debate, pero existe un amplio consenso en que el emprendimiento es una buena manera de hacer crecer las economías, impulsar la innovación y crear empleo. Algunas grandes empresas han empezado a reconocer que, al igual que los gobiernos, sus culturas internas no están promoviendo la innovación, por lo que apoyan o adquieren empresas emergentes. El emprendimiento constante y sostenible afronta obstáculos, entre ellos la falta de coordinación entre las partes interesadas sobre cómo fomentarlo, las regulaciones incoherentes o restrictivas, la escasez de inversión, las soluciones rápidas y fragmentarias con expectativas poco realistas, el énfasis en la inversión en lugar del impacto y la reticencia de las empresas a colaborar con empresas emergentes.