Las características y dinámicas propias de los datos —contextuales, relacionales y acumulativas— exigen nuevos enfoques para articular su valor. Las empresas deberían valorar los datos en función de casos que vayan más allá de su monetización transaccional y tengan en cuenta el contexto más amplio, las oportunidades futuras de colaborar e innovar y el valor creado para las partes interesadas de su ecosistema. Esto animará a las empresas a pensar en el valor futuro que los datos pueden ayudar a generar, más allá de los lagos de datos que ya poseen, y las abrirá a oportunidades de colaboración.
