En la era de la IA, dar prioridad al cerebro puede fortalecer las capacidades humanas esenciales para el bienestar, la conexión y el progreso. A medida que la IA transforma el trabajo, la competitividad dependerá de la eficacia con que se complementen las fortalezas humanas y las de las máquinas. Las personas, las fuerzas laborales y las sociedades deberían explorar cómo adaptar sus estrategias para aprovechar estas fortalezas compartidas; de lo contrario, corren el riesgo de un crecimiento más lento y de menos oportunidades.
Este informe defiende la inversión en la salud cerebral y las habilidades cerebrales de las personas de todas las edades, y expone cómo las empresas y los países pueden situar el potencial humano en el centro de su estrategia económica. Presenta cinco palancas de acción y ofrece una hoja de ruta para que las partes interesadas desarrollen cerebros más fuertes y se preparen para el futuro. Estos esfuerzos ofrecen la oportunidad de promover el crecimiento a largo plazo y una sociedad más saludable mediante la protección de la salud cerebral, el desarrollo de habilidades cerebrales y el estudio, la inversión y la movilización del capital cerebral.
