La Cuarta Revolución Industrial se caracteriza por los avances sin precedentes en tecnología que transforman la forma en que las personas y los grupos de la sociedad viven, trabajan e interactúan. Se necesitan nuevos principios, protocolos, normas y políticas para acelerar los impactos positivos e inclusivos de estas tecnologías, al tiempo que se minimizan o eliminan sus consecuencias negativas.
Las instituciones que tradicionalmente han tenido la responsabilidad de configurar los impactos sociales de estas tecnologías —entre ellas, los gobiernos, las empresas y las organizaciones de la sociedad civil— están teniendo dificultades para seguir el ritmo de un cambio rápido y de un impacto exponencial.
Existe una necesidad urgente de adoptar un enfoque más ágil para gobernar las tecnologías emergentes y los modelos de negocio y las estructuras de interacción social que estas posibilitan.
En este documento definimos la gobernanza ágil como una elaboración de políticas adaptativa, centrada en las personas, inclusiva y sostenible, que reconoce que el desarrollo de políticas ya no se limita a los gobiernos, sino que es un esfuerzo cada vez más multilateral en el que participan múltiples partes interesadas.