Bueno, pues lo que dice el titular. China usó más cemento entre 2011 y 2013 que Estados Unidos durante todo el siglo XX. Estadísticas de EEUU según su Servicio Geológico: el consumo de cemento entre 1901 y 1999 fue de 4.1 gigatones, o sea, cuatro mil millones de toneladas métricas. El consumo de cemento de China entre esos tres años según cifras de la publicación especializada International Cement Review fue de 6.6 gigatones, más de seis mil millones de toneladas métricas. Como contaba Bill Gates en su bitácora personal, es probablemente una de las cifras más importantes para comprender los cambios demográficos y sociopolíticos de nuestra era. ¿Cómo demonios se explica esto?

El milagro chino: simple y llanamente porque en 1978 menos de un quinto de la población cina vivía en ciudades y en 2020 será el 60% del país. Eso son hogares, carreteras y puentes para 830 millones de personas. Eso es mucho, mucho cemento.

Ciudades no, megalópolis: desde hace muy pocas décadas China ha visto expandir su territorio urbano a un ratio que la cultura general no es capaz de procesar. En 2009 había en china 221 ciudades con más de un millón de habitantes frente a las 35 europeas, y muchas de ellas eran de nuevo cuño. ¿La ciudad más grande del mundo? Para 2020, la megaciudad que se está creando en el Delta del río de las Perlas mediante la suma de Shenzhen, Hong Kong, Guangzhou y otros nueve núcleos urbanos de los alrededores. Dará cobijo a 42 millones de habitantes. La siguiente más poblada es Tokio, con 31, y después Nueva Dehli, con 26.

Y megaconstrucciones: como comentan con humor algunos comentaristas de Reddit, es probable que mucha de esa factura de gasto en cemento provenga de un único sitio, la presa de las Tres Gargantas, la planta hidroeléctrica más grande del mundo (y la segunda en producción energética) situada en el curso del río Yangtsé que se terminó de construir en 2012. Entre sus muchos datos increíbles, está el hecho de que su escala es tan masiva que ralentizó la rotación de la Tierra (en serio).

La "nueva China" de grúas y esqueletos de hormigón: la locura en el desarrollo de infraestructuras y edificios chinos ha sido tal en la última década que la crítica de cine especializada a veces habla con sorna del “cine de cemento” chino. Hay tantas películas y documentales asiáticos con escenas e incluso tramas sucediendo alrededor de gigantes ciudades y polígonos en construcción que se trata de uno de sus clichés fílmicos más trillados, aunque entendemos perfectamente la obsesión de sus cineastas por estos escenarios.

Dispar crecimiento social: lo obvio nos dice que algo tendrá que ver que China tenga cuatro veces más población que el país norteamericano, pero no solamente se trata de eso, sino de que ahora mismo tiene 15 veces más población que la que tenía Estados Unidos a principios del siglo XX y nueve veces más que la que tenían los americanos en los años 50. Esto ayuda a explicar parcialmente ese boom de la construcción.

Cemento antes que madera: por otra parte también ha habido un cambio en el uso de materiales, que tampoco es el mismo según épocas o países. EEUU usa habitualmente más madera en sus construcciones suburbanas, elección que China no hace porque tiene relativamente menos tejido arbóreo. Además, en los años 50 se fabricaba a nivel mundial tanto acero como cemento, y se usaba también para los edificios, pero en los últimos setenta años la fabricación de acero se ha multiplicado por ocho, mientras que el cemento lo ha hecho por 25.

Y cemento planificado: Tampoco todos los cementos son iguales entre sí. Goldman Shachs señalaba como uno de los factores críticos que las fábricas manufactureras chinas son propiedad del Estado, con unas importantes subvenciones, con lo que el Gobierno chino lo ha usado a discreción, a veces por encima de sus necesidades, y ejemplo de ello son sus ciudades fantasma por todo el país. Mucho de ese cemento es de mala calidad y tendrá que renovarse en poco tiempo: según los expertos, un tercio del cemento chino no es apto para la comercialización internacional.

Como explicó Gates en su blog, el cemento ha sido uno de los elementos básicos para que las poblaciones salgan de la pobreza (ha reducido la extrema pobreza a la mitad desde los años 90) y que las sociedades puedan desarrollarse, razón por la que aún queda mucho cemento por tirar en todo el mundo. Por supuesto, a un precio medioambiental enorme.