Hubo un tiempo en que la formación formal en el aula era prácticamente la única opción que tenía una empresa para capacitar a sus empleados.
Como describe la situación Jenny Dearborn, vicepresidenta sénior y directora de Aprendizaje de SAP, en un artículo sobre la redefinición de la formación empresarial para el siglo XXI: «Durante la mayor parte del siglo pasado, el aprendizaje en el lugar de trabajo tenía un aspecto y una dinámica familiares: los estudiantes se sentaban en filas y tomaban apuntes mientras un experto se situaba al frente de la sala y les transmitía información».
Pero los elementos propios del modelo educativo tradicional no acababan ahí. Algunas grandes empresas incluso mantenían centros de formación exclusivos fuera de sus instalaciones, con dormitorios incluidos.
Pero los tiempos están cambiando.
«En un futuro muy cercano, el aprendizaje en el lugar de trabajo se basará en la colaboración social, las actividades en equipo y el aprendizaje descentralizado entre pares», escribe Dearborn. «El aprendizaje será móvil, y el acceso, continuo e instantáneo. Los trabajadores asistirán a menos clases programadas y sesiones de formación en línea».
Invertir miles de millones en formación
¿Por qué el cambio?
Para empezar, el modelo de aula puede ser costoso y limitante. Viajar es caro, y tener a decenas de empleados lejos de sus puestos y clientes al mismo tiempo puede afectar considerablemente a la productividad de la empresa.
Pero los altos costos de formación no parecen ser el principal problema. Según muchos analistas del sector, el gasto en aprendizaje corporativo se dispara en estos días. En un artículo publicado en Forbes.com el año pasado, Josh Bersin señaló que la inversión anual en formación corporativa ha superado los 70.000 millones de dólares en Estados Unidos y los 130.000 millones de dólares en todo el mundo.
Más bien, parece que las empresas buscan formas más eficaces de gastar todos esos miles de millones.
Cómo se hace en Al-Futtaim
Para comprobarlo, basta con mirar al Al-Futtaim Group de Dubái. Al-Futtaim es un conglomerado que representa a más de 225 marcas internacionales de los sectores automotor, minorista, inmobiliario y de servicios financieros. Las más de 200 empresas del grupo operan en 35 países de Oriente Medio, el norte de África y el sudeste asiático.
Con su alcance global, sus diversas líneas de negocio y sus 42.000 empleados, Al-Futtaim tiene importantes necesidades de formación. Y, como se describe en este estudio de transformación empresarial de SuccessFactors, tradicionalmente Al-Futtaim impartía la formación en el aula.
Sin embargo, el contenido y la calidad solían variar de un país a otro.
Por ello, Al-Futtaim está adoptando un nuevo enfoque para la formación corporativa basado en el principio «70-20-10». Es decir, el 70 % del aprendizaje y el desarrollo se produce en el trabajo, el 20 % mediante coaching y mentoría, y solo el 10 % restante requiere asistir a un aula.
Todo forma parte de un programa integral de aprendizaje que Al-Futtaim está implementando actualmente y que se llama «iGROW». iGROW representa un modelo de formación combinado que incluye más cursos bajo demanda, así como oportunidades de aprendizaje colaborativo.
«Este enfoque nos permite ofrecer soluciones de aprendizaje a más personas e introducir nuevas formas de aprender en todas las etapas del ciclo de vida del empleado», explica Dipesh Mistry, gerente de tecnologías de aprendizaje del grupo en Al-Futtaim.
Ya se han incorporado más de 350 ofertas a iGROW, y se esperan más. Este nuevo programa ayuda a Al-Futtaim a proporcionar a sus empleados las soluciones de aprendizaje adecuadas donde y cuando las necesiten, al tiempo que garantiza que los servicios de aprendizaje y desarrollo del grupo respondan directamente a las necesidades de sus diversas empresas.
Y, aunque reducir el costo de la formación quizá no sea el objetivo principal, el grupo ha recortado gastos al disminuir la necesidad de formadores, materiales y espacio en las instalaciones.
Formar a la fuerza laboral del mañana
El analista del sector Josh Bersin señala que hoy muchas empresas afrontan un importante desafío en la «cadena de suministro de competencias» y que algunos sectores tendrán que «formar, volver a formar y educar conjuntamente» a las personas que necesitan para crecer.
Por eso, es probable que en los próximos años la formación corporativa desempeñe un papel aún más importante en la configuración de la fuerza laboral del futuro.
Siempre podríamos construir más aulas corporativas para satisfacer esta demanda creciente. Y en lugares como Dubái, sede de la estructura artificial más alta del mundo entero, no cabría esperar que las empresas descartaran construir un nuevo y elegante megacentro de formación si la gente pensara que es una buena idea.
Pero parece que las empresas de todo el mundo están descubriendo que hay mejores formas de invertir ese dinero destinado a la formación.
Este artículo se publica en colaboración con The SAP Community Network. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde estas opiniones.
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Autor: John Ward es experto en marketing integrado en SAP.
Imagen: Empleados trabajan en el estudio de diseño de la sede de la empresa.
