Construyendo los Estados Unidos de Europa

Construyendo los Estados Unidos de Europa
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Europa atraviesa una profunda crisis de identidad, social y económica. El desempleo aumenta, las empresas cierran y la tensión social supone una gran amenaza para la Unión. Mientras que la turbulencia financiera en curso en la eurozona ha centrado la atención principalmente en la sostenibilidad de la deuda pública, lo que obstaculiza el desarrollo de reformas estructurales que impulsen el crecimiento, la UE ha ido perdiendo cuota de mercado a nivel mundial, lo que socava las perspectivas de desarrollo a largo plazo. Pese a los esfuerzos de los líderes europeos por redefinir los marcos y las normas, la política de la UE sigue dominada por consideraciones a corto plazo e intereses nacionales.

Por tanto, lo que realmente necesitamos para ser más competitivos a escala mundial es la creación de una industria europea: un sector industrial sólido, diversificado y competitivo. Sería una fuente de crecimiento y empleo, y un motor de innovación. La competitividad y la productividad de la industria deberían volver a ocupar un lugar central en las políticas de la UE.

Debemos adoptar una legislación laboral armonizada, definir una política salarial común basada principalmente en la productividad de los trabajadores y modernizar el diálogo entre el sector educativo y la industria. Necesitamos reorientar la financiación del nuevo Marco Financiero Plurianual de la UE 2014-2020 hacia el crecimiento, reducir al mínimo las cargas normativas para las empresas y evitar grandes diferencias en cuanto a costes y acceso a los factores de producción dentro del mercado único.

Debemos contemplar el establecimiento de una de minimis estrategia de política fiscal común y fomentar las inversiones de capital privado, garantizando que la financiación del Banco Central Europeo y de otros bancos europeos llegue a la economía real.

Y, dado que el desempleo afecta de forma desproporcionada a la generación más joven y erosiona su autonomía, su dignidad y sus expectativas laborales y sociales futuras, debemos repensar el papel de los jóvenes como protagonistas de una Europa en desarrollo y como actores cruciales de las estrategias para superar la crisis. Los jóvenes podrían ser los principales agentes durante el proceso de cambio. Tienen energía, pasión, ideas, confianza en sí mismos, conocimientos y una visión global, que son los valores principales para crear empleo, liberar todo el potencial del mercado único europeo y, en consecuencia, impulsar el crecimiento en Europa.

En otras palabras, los retrasos que hemos registrado en las últimas décadas solo pueden subsanarse si sustituimos las reformas incrementales por un salto mayor, impulsando el concepto de integración. Si queremos evitar el conflicto y la crisis, desde el punto de vista económico y financiero, necesitamos un cambio radical de perspectiva: debemos construir los Estados Unidos de Europa. Empecemos ahora.

Autor: Jacopo Morelli es presidente nacional de la Confederación de la Industria Italiana – Jóvenes Empresarios, en Roma (Italia).

Imagen: Las banderas de los Estados miembros de la Unión Europea ondean frente al edificio del Parlamento Europeo en Estrasburgo. REUTERS/Vincent Kessler

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