Desde los asistentes personales de nuestros teléfonos móviles hasta la elaboración de perfiles, la personalización y la protección cibernética que sustentan cada vez más interacciones comerciales, la IA está presente en casi todos los aspectos de nuestra vida. Y apenas está empezando.
A partir de un análisis detallado del impacto de la IA en las empresas, nuestro estudio cuestiona el bombo que la rodea. Tanto si te encantan los robots como si les temes, hay cinco cosas que debes saber.
1. Es mucho más que automatización.
El mayor potencial comercial de la IA reside en hacer cosas que nunca se habían hecho, en lugar de limitarse a automatizar o acelerar capacidades existentes. Mientras que empresas disruptivas como Netflix han usado la IA para transformar sus sectores y empresas emergentes como Climate Corporation han creado nuevos modelos de negocio en torno a ella, la IA sigue operando en los márgenes de muchas empresas. Ahora contamos con sistemas que pueden ver, oír, hablar, oler, sentir, entender nuestros gestos e interactuar con nuestro cerebro. Estos «sentidos» canalizan datos hacia «cerebros» capaces de procesar volúmenes de información que superan nuestra capacidad humana de comprensión. Para tener éxito, es importante incorporar la IA como parte de la estrategia de transformación de tu empresa. Y, como muestra nuestra investigación publicada en Dalian, el potencial de los beneficios es enorme.

2. La IA ayuda a tomar mejores decisiones y resolver problemas.
Más del 60 % de los 2.500 consumidores y responsables de la toma de decisiones empresariales de Estados Unidos que participaron en una encuesta de PwC sobre las actitudes ante la IA creen que puede ayudar a ofrecer soluciones para muchos de los problemas más importantes a los que se enfrenta la sociedad moderna, desde la energía limpia hasta el cáncer y otras enfermedades. De hecho, nuestro nuevo análisis muestra que los sectores de la salud, la automoción y los servicios financieros serán los que más aumenten el valor de sus productos gracias a la IA, al aprovechar las oportunidades para aumentar la personalización, mejorar la calidad y ahorrar tiempo a los consumidores. Cuanto mayor sea la interacción con el consumidor y más datos genere, mayores serán las oportunidades de personalización y otras formas de aumentar el valor mediante la IA. Las empresas pioneras podrán aprovechar las preferencias de los consumidores, adaptar su oferta a esas necesidades individuales y, al hacerlo, captar una porción cada vez mayor del mercado. Ya podemos ver que esto ocurre en la forma en que se producen, distribuyen y consumen libros, música, vídeos y entretenimiento.
3. Es algo personal, así que la confianza importa aún más.
Nuestra investigación constató que el 58 % del impacto económico de la IA procederá de sus efectos en los consumidores y su comportamiento. Los productos y servicios mejorados con IA serán más personalizados, tendrán mayor calidad y ahorrarán tiempo a los consumidores. En el centro del potencial comercial está la capacidad de convertir datos en información útil, esa información en decisiones, las decisiones en acciones y las acciones en resultados, abriendo así oportunidades para la innovación, la personalización y una funcionalidad mejorada. Como consumidores, necesitamos entender las decisiones de la IA y cómo utiliza nuestros datos. Desde la perspectiva organizativa y de gobernanza, debemos plantearnos qué marcos hacen falta para garantizar la transparencia sobre el papel de la IA: cómo se implementará y regulará, y qué datos analizará y gestionará. La IA debería poder explicar su lógica de una manera que cualquier persona pueda entender. La regulación tendrá que acelerarse y responder a las necesidades de los consumidores, las empresas y la sociedad.
4. Las máquinas también necesitan amigos
Una de las principales ventajas de la IA surge del trabajo conjunto de las personas y las máquinas, que nos ayuda a aprender mejor y más rápido que si cualquiera de las dos actuara por separado. Aunque la adopción de tecnologías «sin intervención humana» hará que algunos puestos inevitablemente desaparezcan, los cambios en la productividad y la demanda de los consumidores derivados de la IA crearán otros. Además de nuevos tipos de trabajadores que se centrarán en idear formas creativas de desarrollar y aplicar la IA, harán falta nuevos perfiles para construir, mantener, operar y regular estas tecnologías emergentes. Todo ello facilitará la creación de nuevos empleos que no habrían existido en un mundo sin IA.
5. Se trata de nuevos enfoques, no de una nueva economía
La IA prolonga el impulso económico de la digitalización, en lugar de constituir algún avance mágico y novedoso. Ahora que internet, los macrodatos y el aumento de la capacidad de procesamiento están integrados en la economía mundial, su contribución al crecimiento está disminuyendo. La IA viene a cubrir esa brecha, al mantener y, en algunos ámbitos, acelerar el impulso económico de la digitalización. Las empresas que aprovechen la «ventaja del aprendizaje automático» pueden convertirse en las líderes del mañana.
El bombo sin fundamento que tan a menudo rodea a la IA aumenta la incertidumbre estratégica de las empresas y los consumidores sobre su papel e impacto. No está echando por tierra las reglas: está escribiendo páginas nuevas.
Un liderazgo responsable y receptivo —el tema de este año en Davos— será crucial para permitir que las empresas y la sociedad se adapten a un mundo digital, especialmente en lo que respecta a la IA.
Los responsables de formular políticas tienen un papel que desempeñar en la creación proactiva de un entorno que fomente la adopción y aplicación responsables de la IA, a fin de garantizar que la transición proteja los medios de vida y evite que la aplicación de la tecnología agrave la desigualdad.
Del mismo modo que no hay dos amigos iguales, no cometas el error de considerar la IA como una sola cosa. Es una revolución en la forma en que usamos la información. Sacaremos tanto de esta relación como aportemos a ella.


