En Estados Unidos, hoy en día, el comportamiento profesional de los historiadores económicos que trabajan en departamentos de economía es similar al de quienes trabajan en otros campos de la economía. Los estudiantes de doctorado en historia económica reciben formación para escribir artículos destinados a revistas de economía con revisión por pares, idealmente publicaciones prestigiosas como American Economic Review (AER). Los historiadores económicos se desempeñan como editores o miembros de consejos editoriales de revistas ajenas a su campo. Son elegidos o designados para ocupar cargos y formar parte de comités de la Asociación Estadounidense de Economía. También participan en comisiones gubernamentales.
La historia económica tampoco es una actividad reservada exclusivamente a los historiadores económicos: hay economistas reconocidos que investigan sobre historia económica de vez en cuando. Esto demuestra la integración de la historia económica en la economía profesional (Heckman 1997, Abramitzky 2015, Margo 2017).
Historia económica, conoce a la economía
Muchos han observado esta integración a largo plazo de la historia económica en la economía (Whaples 1991, Abramitzky 2015, Seltzer y Hamermesh 2017). Para cuantificarla, en un artículo reciente analizo dos tipos de pruebas (Margo 2017). El primero consiste en una búsqueda automatizada en Google Scholar de artículos digitalizados de revistas para elaborar índices de apariciones de lenguaje econométrico. Los índices van de cero a uno; los valores más altos indican una mayor frecuencia de términos econométricos en la revista correspondiente. La figura 1 muestra los índices de cinco revistas (Journal of Economic History, American Economic Review, Explorations in Economic History, Industrial and Labor Relations Review, y Journal of Human Resources) —dos de historia económica y dos de economía laboral, además de una revista del grupo de las cinco principales (la AER).
Figura 1 Proporción de artículos en cinco revistas de economía que contienen términos econométricos
El uso del lenguaje econométrico ha aumentado en todas ellas, lo que no sorprende, pues la economía se ha vuelto más empírica. A principios de la década de 1950, apenas se usaba la econometría, o no se usaba en absoluto, en historia económica o economía laboral, y ya existía una gran brecha entre ambas y la AER. El uso del lenguaje econométrico en la AER aumentó bruscamente entre principios de la década de 1950 y mediados de la de 1960, momento en que la tendencia ascendente se estabilizó. La economía laboral se puso al día rápidamente, pero el proceso ha tardado más en la historia económica.
El segundo conjunto de pruebas que estudié consistía en los antecedentes de publicación en libros y revistas con revisión por pares, durante los 10 años posteriores al doctorado, de historiadores económicos con doctorados en economía y de economistas laborales. Todos estos académicos son figuras muy destacadas e influyentes (véase Margo 2017 para más detalles). Los resultados se muestran en la tabla 1.
Tabla 1 Primeros antecedentes de publicación: destacados historiadores económicos y economistas laborales
Entre los historiadores económicos, observo un aumento a largo plazo de la proporción de artículos publicados en revistas de economía, incluidas las cinco principales. La productividad total en revistas se mantiene aproximadamente constante entre cohortes, por lo que el aumento de las publicaciones en economía se compensa con una disminución de las publicaciones en revistas de historia económica y otras ciencias sociales, así como de la probabilidad de publicar un libro. Estas tendencias comienzan en la década de 1980, pero hay una ruptura estructural en las cohortes que obtuvieron el doctorado después de 2000, lo que sugiere un retraso en el ritmo de integración de la historia económica en la economía. La comparación con la economía laboral confirma ese retraso. Incluso en las cohortes que obtuvieron el doctorado antes de la década de 1970, destacados economistas laborales publicaron aproximadamente la mitad de sus artículos de investigación en revistas de las cinco principales, sin un aumento perceptible con el tiempo.
La revolución cliométrica
Un marco analítico sencillo, compuesto por las condiciones iniciales, la estructura y los incentivos del mercado laboral, y la selección, puede ayudar a comprender intelectualmente la integración de la historia económica en la economía.
Condiciones iniciales: Justo después de la Segunda Guerra Mundial, como ahora, los historiadores económicos de Estados Unidos trabajaban en departamentos de historia o de economía, no en departamentos independientes de historia económica.¹ La economía crecía rápidamente y dentro de la disciplina comenzaba a surgir una demanda de pruebas sobre el desarrollo histórico de países ricos como Estados Unidos, para fundamentar recomendaciones de política dirigidas a países en desarrollo y establecer una base factual para la teoría del crecimiento. La «revolución cliométrica» respondió a esa demanda: académicos como Lance Davis, Stanley Engerman, Robert Fogel, Robert Gallman, Douglass North, William Parker y muchos otros defendieron un mayor uso de modelos económicos y métodos empíricos en la investigación sobre historia económica. La demanda de cliometría en economía ha fluctuado, pero siempre ha estado presente.
Estructura e incentivos del mercado laboral: Me refiero al carácter de «generaciones superpuestas» de los mercados laborales académicos. Los académicos sénior forman a los jóvenes y también los evalúan para decidir sobre su titularidad y promoción. Los jóvenes valoran la titularidad y, por tanto, al distribuir su tiempo, talento y recursos, intentan cumplir los estándares de la disciplina en la que trabajan. La estructura y los incentivos hacen que, con el tiempo, los historiadores económicos que trabajan en departamentos de economía deban acabar cumpliendo estándares similares a los de otros economistas.
Selección: Hoy en día, quienes ingresan en programas de doctorado en economía han sido seleccionados rigurosamente por determinadas aptitudes, como la capacidad para las matemáticas avanzadas y otras habilidades cuantitativas, que no se valoran especialmente en la historia profesional.
Aunque, en líneas generales, este marco permite prever la integración de la historia económica en la economía, algunos aspectos temporales son más difíciles de explicar; por ejemplo, la ruptura estructural en los antecedentes de publicación de quienes obtuvieron el doctorado después de 2000. La integración de la historia económica en la economía puede considerarse un ejemplo interesante de la evolución histórica de la identidad académica. Campos como la macroeconomía o la economía laboral existen por completo dentro de la economía. La historia económica, sin embargo, es distinta, porque sus límites atraviesan tanto la historia como la economía.
A medida que la cliometría cobró importancia en las décadas de 1950 y 1960, también adquirió importancia la cuestión de la identidad. Una postura sostenía que los cliometristas debían cumplir ciertas normas profesionales tanto de la historia como de la economía. Robert Fogel fue su defensor más destacado, pero los primeros cliometristas la aceptaban ampliamente; no solo Fogel.
Otros sostenían que los historiadores económicos debían actuar como aguafiestas y documentar factores cruciales del crecimiento y el desarrollo que la teoría económica no había sabido apreciar. Esta postura suele asociarse con Douglass North, pero también contaba con muchos adeptos. En conjunto, ambas corrientes crearon un espacio intelectual separado del resto de la profesión económica, en el que podían desenvolverse los primeros cliometristas y sus estudiantes. Estas dos ideas siguieron teniendo influencia durante las décadas de 1980 y 1990, pero perdieron fuerza después de 2000, cuando la primera generación de cliometristas empezó a abandonar el mundo académico.
Contar bien la historia
La integración de la historia económica en la economía ha aportado un beneficio personal tangible a los historiadores económicos con doctorados en economía, porque forman parte de un mercado laboral activo, con los salarios relativamente altos y las buenas condiciones de trabajo que ofrece un doctorado en economía. Sin embargo, este resultado beneficioso no se aplica universalmente a la economía y la historia en su conjunto. Es evidente que el pasado ofrece conocimientos económicos útiles (McCloskey 1976), y es positivo que economistas de todas las corrientes recurran a las pruebas históricas con más facilidad que hace apenas unas décadas. Sin embargo, a medida que avanza la integración, la historia económica podría quedar absorbida por completo en otros campos. Si esto ocurriera, la demanda de especialistas en historia económica podría agotarse, hasta el punto de que resulte difícil acceder a conocimientos poco conocidos pero fundamentales, o incluso se pierdan. En ese caso, sería más difícil «contar bien la historia».
Los historiadores profesionales interesados en la historia económica deben salvar una enorme brecha disciplinaria para «entender bien la economía», pero tienen pocos incentivos para hacerlo. Un ejemplo es el trabajo de historiadores profesionales sobre la historia del capitalismo, criticado por los cliometristas por contener errores de lógica económica y análisis empírico (Hilt 2017). Al público lector general, que tiene dificultades para distinguir a los protagonistas sin una guía, le toca perder.
Los historiadores del pensamiento económico estudian la evolución de las ideas económicas y de los métodos de análisis. Esta evolución no es independiente de las instituciones y los incentivos que configuran el comportamiento cotidiano de los economistas profesionales. La historia económica es un caso de estudio revelador.
Referencias
Abramitzky, Ran (2015), «Economics and the Modern Economic Historian», Journal of Economic History 75 (diciembre): 1240-1251.
Heckman, James J (1997), «The Value of Quantitative Evidence on the Effect of the Past on the Present», American Economic Review Papers and Proceedings 87 (mayo): 404-408.
Hilt, Eric (2017), «Economic History, Historical Analysis, and the “New History of Capitalism”», Journal of Economic History 77 (junio): 511-536.
Margo, Robert A (2017), «The Integration of Economic History into Economics», documento de trabajo del NBER 23538.
McCloskey, D N (1976), «Does the Past Have Useful Economics?», Journal of Economic Literature 14 (junio): 434-461.
Selzer, Andrew J y Daniel S Hamermesh (2017), «Co-Authorship in Economic History and Economics: Are We Different?», documento de trabajo del NBER 23404.
Whaples, Robert (1991), «A Quantitative History of the Journal of Economic History and the Cliometrics Revolution», Journal of Economic History 51 (junio): 289-301.
Notas finales
[1] En el Reino Unido y Europa existen departamentos de historia económica. Sería interesante investigar si el comportamiento profesional de los historiadores económicos de esos departamentos ha diferido del de quienes han trabajado en departamentos de economía o historia; este tema queda fuera del alcance de este artículo.





