Los acontecimientos de los últimos 18 meses han parecido poner de relieve la relación ambivalente de Sudáfrica con el resto del continente africano. Sin embargo, un análisis alternativo de esta relación revela una interacción mucho más positiva. Una en la que las empresas sudafricanas participan profundamente en impulsar el crecimiento del continente y son muy conscientes de la importancia de África para nuestro futuro económico.
El mundo empresarial debería tomar la iniciativa para demostrar la importancia de África para Sudáfrica y el alcance de su vasto y serio compromiso con el continente. Además, debe participar de manera integral en la definición de la estrategia de Sudáfrica para África en los próximos años.
África: la verdadera historia
En lugar de ver a Sudáfrica como la desafortunada y renuente receptora de migrantes económicos, debemos mirar en la otra dirección, hacia nuestro impacto en la región. La verdadera situación es muy distinta.
Sin duda, las cifras son impresionantes desde la perspectiva sudafricana. Los datos del Departamento de Comercio e Industria (DTI) muestran que las exportaciones sudafricanas al resto del continente aumentaron de R8.8 mil millones en 1994 a R300 mil millones en 2014, un incremento del 3309% en 20 años. En ese mismo período, las exportaciones de Sudáfrica al resto del mundo crecieron a la mitad de ese ritmo. El aumento de las importaciones es igualmente impresionante: desde 1994, las importaciones procedentes de África han crecido un 4925% (hasta R140.7 mil millones).
Actualmente, el comercio, el aspecto más visible de la participación sudafricana en el continente, abarca maquinaria, equipos eléctricos, vehículos, repuestos, medicamentos, alimentos, electrónica de consumo, metales y materiales de construcción. Empresas como ShopRite tienen 131 tiendas en 16 países y emplean a más de 11,000 personas. MTN invirtió aproximadamente R98 mil millones en la región entre 2009 y 2012, y asignó otros R28 mil millones en 2013. Otros grandes nombres son Pick n Pay, Woolworths y Massmart.
Menos visible, aunque más significativa, es la participación financiera de Sudáfrica. Mediante inversiones en servicios financieros, petróleo y gas, energías alternativas y renovables, productos químicos, comunicaciones, infraestructura, turismo, software y servicios de TI, Sudáfrica participa directamente en impulsar el crecimiento continental.
La inversión del sector sudafricano de servicios financieros ha sido prolífica. Standard Bank, de Sudáfrica, opera en 17 países africanos. Absa Bank (Barclays Africa) cuenta ahora con presencia en 12 países fuera de Sudáfrica. First Rand adquirió Merchant Bank of Ghana. Nedbank tomó una participación del 20% en Ecobank, con un costo superior a US$200 millones, y obtuvo así presencia en 35 países africanos.
Estos bancos han sido fundamentales para captar capital y financiar la deuda de muchos de los mayores proyectos de desarrollo e inversión del continente, como centrales hidroeléctricas, ferrocarriles, proyectos hídricos intracontinentales, enormes programas agrícolas, proyectos farmacéuticos y energías renovables. Otros proveedores sudafricanos o globales de servicios financieros que operan desde Sudáfrica, como Alexander Forbes Marsh Africa y AON, están dotando al continente de herramientas para gestionar riesgos, crear riqueza, ahorrar y prepararse para la vejez. Estos servicios sientan las bases de la próxima ola de crecimiento de la región al profundizar los mercados de capitales continentales. Además, la inversión sudafricana en servicios profesionales como asesoría fiscal, derecho internacional, comercio y gestión financiera aumenta la capacidad del continente y su reserva de conocimientos y redes, fundamentales para desenvolverse con éxito en los mercados globales y gestionar la competencia.
Según el DTI, Sudáfrica es la mayor fuente de inversión extranjera directa (IED) para Mozambique y Zambia. Es el tercer mayor inversor extranjero en Nigeria, Kenia, Tanzania y Ghana, y la cuarta mayor fuente de IED para Angola. De hecho, según FDI Intelligence (una consultora de inversiones transfronterizas), en 2012 Sudáfrica invirtió en más proyectos nuevos de IED en África que cualquier otro país. Un estudio de Ernst & Young muestra que Nigeria recibió la mayor parte, seguida de Ghana, Namibia, Zambia, Angola, Kenia y Mozambique. FDI Intelligence también informó de un aumento del 536% en el número de proyectos en los que Sudáfrica ha invertido en el continente durante la última década. La Encuesta de Atractivo de 2013 de Ernst & Young concluyó que esta inversión había creado casi 46,000 empleos en África desde 2003.
Las medidas descritas anteriormente subrayan el papel clave de Sudáfrica para impulsar la historia de crecimiento africana.
África: más importante que nunca
El panorama para África, y en particular para el África subsahariana, es positivo. En los últimos años ha habido un crecimiento espectacular, mejoras en la gobernanza, la regulación y las reformas, mejores políticas fiscales, diversificación de las economías y atracción de un volumen cada vez mayor de IED. El África subsahariana crecerá un 4.5% este año (según el FMI) y un 5.1% el próximo, cifras que se comparan favorablemente con el crecimiento previsto de la economía mundial, del 3.5% y el 3.8%, respectivamente.
En cambio, se prevé que Sudáfrica crezca solo un 2% este año y un 2.1% el próximo. Si a esto se suman el alto desempleo y los problemas recientes, ampliamente difundidos, en nuestro país, se entiende por qué una estrategia africana se ha convertido hoy, para muchas empresas sudafricanas, en la estrategia principal.
El gobierno sudafricano ha tomado medidas que reflejan la importancia de África. Por ejemplo, en 2014, Pravin Gordhan, entonces ministro de Finanzas de Sudáfrica, anunció planes para flexibilizar los marcos fiscales y cambiarios para las empresas que invierten en el resto del continente. El mismo presupuesto también mencionó medidas para permitir que la propiedad intelectual generada en Sudáfrica se cediera en el extranjero, sujeta a los impuestos correspondientes. También se incluyó autorización para cotizaciones secundarias y programas de recibos de depósito, a fin de permitir la expansión de las empresas cotizadas en Sudáfrica. El gobierno también ha intentado simplificar el marco fiscal y cambiario para las empresas que comercian e invierten en la región.
El camino a seguir
Como se ha señalado, la contribución de Sudáfrica ha sido impresionante. Pero debemos hacer más. África ya no es simplemente una opción, sino una necesidad para Sudáfrica, que debe jugar bien sus cartas en este momento crítico.
Las empresas deben tomar la iniciativa para convencer a todas las partes en el país de la importancia de África. Deben trabajar para desmontar la mentalidad de «nosotros y ellos» con la que muchos sudafricanos ven el continente, y destacar ante la población sudafricana la centralidad de África para su propio futuro, sus perspectivas económicas y, de hecho, su estabilidad política.
Deben cambiar la percepción que el continente tiene de Sudáfrica, pasando de la desconfianza a la confianza y el respeto, demostrando el vasto y serio compromiso que Sudáfrica ya ha asumido.
Deben hacer que el gobierno comprenda los beneficios de definir una política de inversión africana ampliamente coordinada y respaldada por todos, incluidas iniciativas para garantizar que las empresas globales utilicen Sudáfrica como base al entrar en África. Y deben participar de manera integral en la definición de la estrategia de Sudáfrica para África, a fin de asegurar su participación continua en una de las mayores historias de crecimiento de este siglo.
La forma en que se gestione esta oportunidad determinará la prosperidad de la propia Sudáfrica durante las próximas décadas. La relación de Sudáfrica con África y su reputación en el continente son demasiado importantes para su propio desarrollo como para dejarlas en manos de otros. En cambio, las empresas sudafricanas comprometidas con un crecimiento sostenible deberían unirse para enviar un mensaje inequívoco sobre nuestro futuro en África. La comunidad empresarial sudafricana está firmemente, tanto de palabra como de hecho, del lado de la colaboración mediante la inversión y el crecimiento, para generar prosperidad para todos.
El Foro Económico Mundial sobre África 2015 se celebra en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, del 3 al 5 de junio.
Autor: Rick Menell, asesor sénior, Credit Suisse, Sudáfrica
Imagen: El crepúsculo cae sobre el distrito financiero de Ciudad del Cabo, el 2 de noviembre de 2009. Ciudad del Cabo es una de las nueve ciudades sudafricanas que albergarán la Copa Mundial de Fútbol de la Fifa 2010. REUTERS/Mike Hutchings


