• Desde el 2008, el biólogo catalán Enric Sala recorre con National Geographic los mares de todo el planeta para encontrar, explorar y proteger estos espacios

Se encuentran en lugares inhóspitos. La mayor parte, en islas deshabitadas del océano Atlántico. Esta condición es, precisamente, la que ha permitido que estos espacios permanecieran vírgenes. “Hay una correlación negativa entre presencia humana y c onservación del ecosistema”, señala el biólogo marino Enric Sala (Girona, 1968), explorador residente de National Geographic. Sala ha sido galardonado esta semana con el Premio Sartun 2020, concedido en el marco de la segunda edición del Encuentro de los Mares, por su proyecto Mares Prístinos.

¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en relación con los océanos?

Nuestros océanos cubren el 70 % de la superficie del planeta y representan el 80 % de la biodiversidad mundial. No podemos tener un futuro saludable sin océanos saludables, pero hoy son más vulnerables que nunca debido al cambio climático y la contaminación.

Para hacer frente a las graves amenazas que se ciernen sobre nuestros océanos, se requiere la colaboración con dirigentes de todos los sectores, desde el sector empresarial hasta los gobiernos y el mundo académico.

El Foro Económico Mundial, en cooperación con el Instituto de Recursos Mundiales, ha convocado a la organización Amigos de la Acción Oceánica, una coalición de dirigentes que trabajan juntos para proteger los mares. Esta coalición está buscando nuevas soluciones, como el programa establecido con el gobierno indonesio para reducir los residuos plásticos que llegan al mar o un plan global destinado a perseguir la pesca ilegal.

El cambio climático es un elemento inextricable de la amenaza que sufren nuestros océanos ante el aumento de las temperaturas y la perturbación de los ecosistemas frágiles debido a la acidificación. El Foro ha puesto en marcha varias iniciativas para apoyar la transición a una economía baja en carbono, como la creación de la Alianza de CEO Líderes del Clima, integrada por directores generales de empresas, que ha logrado reducir las emisiones de sus empresas en un 9 %.

¿Está interesada su organización en colaborar con el Foro Económico Mundial? Aquí puede encontrar más información.

Con la ayuda del también español Manu San Félix, cámara en mano, Sala lleva desde el año 2008 recorriendo los mares del planeta en busca de los últimos lugares marinos verdaderamente vírgenes. “Hemos realizado 30 expediciones, gracias a las cuales se ha conseguido proteger 22 de las áreas estudiadas”, explica el biólogo gerundense. “En total suman 5,8 millones de km2, unas 12 veces el tamaño de España”, puntualiza.

National Geographic Society explorer-in residence Enric Sala poses inside the Society's headquarters in Washington, D.C., U.S., September 17, 2018. Picture taken September 17, 2018.   To match Special Report OCEANS-TIDE/FOOD   REUTERS/Mike Segar - RC13E6388550
Enric Sala, un Young Global Leader
Imagen: REUTERS/Mike Segar - RC13E6388550

Ninguna de ellas se encuentra en el país… ni en el continente europeo. Las más cercanas están en las Azores (isla portuguesa situada en el Atlántico) y en las Islas Salvajes (un pequeño archipiélago ubicado entre Madeira y las Canarias). Las aguas de las Azores ocultan numerosos montes submarinos, en los que se concentra una gran cantidad de fauna y proporcionan zonas de alimentación clave para las especies migratorias, incluidas ballenas azules y de aleta.

Desde el 2008

Tras 30 expediciones se han protegido 22 áreas, que suman 5,8 millones de km2, una superficie equivalente a unas 12 veces España

En reconocimiento a su importancia como punto de anidación de numerosas especies de aves, incluida la colonia reproductora más grande del Atlántico de pardela atlántica o canaria, las Islas Salvajes fueron designadas como reserva natural por Portugal en 1971. Ahora forman parte del Parque Natural de Madeira.

Una de las últimas zonas exploradas en el proyecto Mares Prístinos ha sido la de los Fiordos de Patagonia, en el sur de Chile, entre febrero y marzo de este año. La Reserva Nacional Kawésqar alberga uno de los bosques de algas marinas más saludables de la Tierra y es el hogar de extensas áreas de algas gigantes y de colonias en aguas poco profundas de corales de aguas frías.

Más al norte se encuentra la península de Osa, en Costa Rica. La península está rodeada de aguas que contienen importantes áreas de concentración de mamíferos marinos, como ballenas jorobadas, rorcual de Bryde, delfines mular o nariz de botella y delfines pintados o manchados (también conocido como delfín moteado del Atlántico). Varias playas alrededor de la península sirven como lugares de anidación para la tortuga verde marina, la tortuga olivácea o golfina, la tortuga carey y las vulnerables tortuga laúd (conocidas por tinglar o baula también).

La isla Rapa y los islotes Marotiri, en la Polinesia Francesa, acogen una gran cantidad de especies endémicas. Una de ellas, la Rapa sweepe, fue fotografiada por primera vez durante la expedición de Mares Prístinos, realizada en el 2014. Destaca la coexistencia de paisajes marinos muy diferentes entre sí, con jardines de coral llenos de erizos de mar y bosques de algas Sargassum sin ningún erizo.

“Son espacios que se ha conseguido proteger a tiempo”, advierte Enric Sala, “pero falta mucho por hacer”. En la actualidad, menos del 3% de la superficie de los océanos está protegido. Sin embargo, la comunidad científica exige que para el año 2030 se preserve al menos el 30% de su extensión. La buena noticia es que, “si se protege, la vida marina tiene la capacidad de recuperarse muy rápidamente”, afirma Sala.