Tal y como decidió el Gobierno de España el mes pasado, los asalariados contratados en el país con empleos a jornada completa deben cobrar desde este 1 de enero al menos 950 euros brutos al mes para catorce pagas anuales (o, lo que es lo mismo, 1.108 euros si no existiera paga extra en Navidad y verano). Esto supone un 5,5% de aumento de su cuantía de 2019, esta de 900 euros (también en catorce mensualidades) o, lo que es lo mismo, 1.050 euros en doce.

Esta cifra sitúa a la economía española en el séptimo lugar entre los países de la UE con un salario base más generoso, después de Luxemburgo (con 2.142 euros), Irlanda (1.656 euros), los Países Bajos (1.636 euros), Bélgica (1.594 euros), Alemania (1.584 euros) y Francia (1.539 euros).

Tal como se ve en la infografía, en las economías en las que el sueldo mínimo por ley sí existe, este suele guardar relación con los ingresos y con la capacidad de compra de sus ciudadanos. Así, no es de extrañar que en Luxemburgo, estado en el que los trabajadores están mejor remunerados en la UE, el salario base sea también el más alto. Como curiosidad, en la Unión todavía existen bastantes países en los que no existe una remuneración mínima para los trabajadores, como en Suecia, Finlandia o Italia.