Las nuevas tecnologías contribuyen a la reducir la huella de carbono, pero tienen su propio impacto medioambiental.

Cada minuto se envían 150 millones de mensajes de móvil o se realizan más de 2,4 millones de búsquedas online. Y creciendo... Las emisiones de gases de efecto invernadero como consecuencia del tráfico digital son ya similares a las del sector aéreo, uno de los grandes contribuidores al cambio climático. Que no las veamos no significa que no se produzcan.

Estas emisiones son consecuencia, sobre todo, del consumo energético que requieren las tecnologías digitales. “Si internet fuera un país, sería el sexto por consumo de energía del mundo, con un gasto similar al de Rusia”, explica Jaume Salom, investigador del Institut de Recerca en Energia de Catalunya (Irec). Detrás de este elevado consumo están los centros de datos, “unas salas con ordenadores funcionando las 24 horas del día, los 365 días del año y que necesitan ser continuamente refrigeradas”, añade Salom.

El consumo del tráfico digital es tan grande como el de Rusia

¿Qué se puede hacer para reducir las emisiones consecuencia de esta actividad? “Invertir en eficiencia energética y en energías renovables”, responde el experto del Irec. Otra opción cada vez más habitual es “la instalación de los centros de datos en países fríos para reducir las necesidades de refrigeración”, añade Salom. También se espera una disminución de la huella de carbono con la implantación del 5G.

Gigantes del sector como Facebook, Apple y Google se han comprometido a reducir su gasto energético y a apostar por las renovables. Las operadoras y demás empresas relacionadas con el mundo digital también están emprendiendo esta misma senda. El problema es la inexistencia de “una legislación agresiva que obligue a cumplir con ciertos objetivos y/o a pagar por excesos”, denuncia Rodrigo San Martín, experto en telefonía y tarifas del comparador de telefonía e internet Roams.

A pesar del impacto sobre el cambio climático que tiene el tráfico digital (que aumenta a me­dida que crecen nuestras necesidades de datos), las tecnologías digitales contribuyen a la disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la mayoría de los casos, hablar de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) equivale a hablar de más eficiencia (producir más con menos) y, por tanto, a menos emisiones de gases de efecto invernadero. “Nos brindan información que nos ayuda a ser más eficientes, como sucede, por ejemplo, con los contadores de luz inteligentes”, señala Josep Paradells, profesor de la Universitat Politècnica de Catalunya. Paradells también señala que evitan o recortan desplazamientos gracias a soluciones como el teletrabajo, las videoconferencias o las apps para encontrar plazas de aparcamiento más fácilmente.

Se estima que las tecnologías digitales pueden ayudar a reducir las emisiones de CO2 en un 15% para el año 2030, según el Exponential Climate Action Roadmap. Esta disminución se debe a la implantación de soluciones en los sectores energéticos, manufactura, agricultura y otros usos del suelo, edificios, servicios, transporte y comercio.

Menos consumo con el 5G

Según un proyecto conjunto de Orange, Ericsson y Huawei, la implementación de las redes 5G reducirá el consumo de energía por bit en un 60% en comparación con el 4G debido a que su uso sólo requerirá el 10% de la energía que necesitan las redes actuales.

Esta disminución supondrá un 15% menos de emisiones de dióxido de carbono (CO2). La llegada del 5G también traerá más velocidad o ancho de banda, muy baja latencia (tiempo de respuesta) y una densidad de conexión muy elevada.