En un alto número de países la falta de instalaciones sanitarias obliga a sus ciudadanos a hacer sus necesidades al aire libre, lo que contribuye a la propagación de enfermedades, algunas de ellas potencialmente letales. De hecho, el Banco Mundial calcula que en 2017 la cantidad de personas que tenían que practicar lo que se conoce como "defecación al aire libre" superaba las 670 millones. Esta cifra era, no obstante, casi el doble en el año 2000, con 1.300 millones de habitantes que representaban el 21% de la población del planeta.

Mañana se celebra el Día del Retrete, celebración de las Naciones Unidas que busca recordar la necesidad de que todas las personas tengan acceso a instalaciones sanitarias higiénicas que eviten la propagación de agentes patógenos.