Compañías como Merlin Properties, Vass o Estee Lauder cuentan con huertos urbanos en sus instalaciones.

“Los lunes y los viernes, en grupos de seis u ocho trabajadores, vamos al huerto que tenemos en la empresa para realizar las labores de cuidado, siempre en horas de trabajo”, explica Sonia Domínguez, responsable del área de medio ambiente de Vass. Esta compañía de soluciones digitales cuenta, desde el pasado mes de junio, con un huerto urbano ecológico en su sede central, ubicada en Alcobendas. La acogida por parte de los empleados “ha sido increíble”, asegura Domínguez.

El de Vass no es un caso único. La implantación del huerto fue una propuesta de la empresa propietaria del edificio, la socimi Merlin Properties, que hizo lo propio en el inmueble Vía Norte, en Las Tablas de Madrid. La compañía prevé expandir la iniciativa en otros de sus edificios, afirma Javier Zarrabeitia, director de oficinas de Merlin Properties. La iniciativa responde a la voluntad de la socimi de ser “un referente en sostenibilidad”, según Zarrabeitia.

El 15% de los alimentos se cultivan en áreas urbanas

Estée Lauder, Banco EBN, Renault o Mahou San Miguel son otras compañías que han decidido empezar a plantar lechugas y tomates en sus instalaciones. “Hay mucho interés por parte de las empresas para implantar huertos urbanos en sus edificios”, asegura María Abalo, directora de marketing de La Huertoteca, firma especializada en huertos urbanos. Son, en su mayoría, grandes compañías, que pueden ser de cualquier sector económico, según Abalo. Los emplazamientos son azoteas, sobre todo, y exteriores de recintos, señala la experta. “La única condición es que sean lugares con luz y, idealmente, con orientación sud”, añade la portavoz de La Huertoteca.

A passion fruit tree is pictured at the nursery of Kokkoya Organics, an urban organic farm in Yangon, Myanmar, May 4, 2019. REUTERS/Ann Wang - RC188ED7C200
Imagen: REUTERS/Ann Wang

Más allá de ser una acción de responsabilidad social corporativa (RSC), este tipo de instalaciones tiene múltiples ventajas desde el punto de vista económico, medioambiental y social. “Es una actividad totalmente diferente al trabajo que realizamos. Nos ayuda a despejar la mente, a liberar tensiones y a reforzar lazos entre el equipo humano, mejorando nuestra capacidad para trabajar en equipo y aumentando la productividad”, afirma Sonia Domínguez.

“A nivel medioambiental, estamos creando conciencia sobre el consumo de productos de cercanía y de temporada, sobre la optimización y reutilización de recursos y sobre el uso de materiales sostenibles, además de ser un auténtico sumidero de CO2”, señala la responsable del área de medio ambiente de Vass. Por otro lado, en la mayoría de los casos, la gestión de los huertos se realiza en colaboración con fundaciones que ayudan a colectivos vulnerables, como personas con discapacidad intelectual.

Orgeval yellow courgettes from the vegetable kitchen garden installed on the roof of La Mutualite building in Paris July 23, 2013. This rooftop urban vegetable patch is managed by Sibylle for the French Chef  Eric Castandet to supply fresh seasonal produce to the restaurant 'Terroir Parisien' on the ground floor of the building. Currently emerging in French cities, green spaces have sprouted on the flat roofs of towns all over the world as part of the growing trend for urban agriculture in line with increased concern about the origins of our food. REUTERS/Philippe Wojazer  (FRANCE - Tags: ENVIRONMENT) - PM1E97N17HP01
Imagen: REUTERS/Philippe Wojazer

Zarrabeitia señala, además, que este tipo de instalaciones genera “un mayor sentido de pertenencia al edificio entre los inquilinos del inmueble”.

Un huerto a partir de mil euros

Implantar un huerto urbano en las instalaciones de una empresa no tiene un precio estándar, “puesto que se trata de proyectos muy a medida”, explica la responsable de La Huertoteca. Abalo estima que se puede instalar uno a partir de los mil euros y que los costes de gestión giran en torno a los 200 y 400 euros mensuales.