Todo aquel que haya tenido unos padres que han trabajado en un contexto fuera de un edificio donde estuvieran sentados, en alguna ocasión habrá oído aquello de "no tienes manos de trabajador". Son otros tiempos, ahora tenemos ansiedad, estrés, poco tiempo para tener vida propia y enfermedades relacionadas con trabajar en una oficina.

Para empezar no es sano permanecer horas y horas en un lugar con luz artificial y sin que nos dé el aire y el sol. La postura tampoco. Ocho o diez horas, incluso más, sentados y escribiendo no sólo fatiga la vista y el cerebro, también nuestro cuerpo. Las bajas laborales son debidas por esa exposición a un ámbito moderno pero nada cómodo ni sano.

Las condiciones laborales se han modernizado y el avance, además de las consiguientes mejoras, afecta directamente a la salud del empleado. Problemas como dolor de espalda o alteraciones de la visión, y otros no tan habituales, como lipoatrofia semicircular, son trastornos que parecen estar relacionados con el entorno de la oficina.

La lipoatrofia semicircular es una lesión, atribuible a las condiciones de trabajo, que consiste en una atrofia localizada en el tejido adiposo subcutáneo que se caracteriza por la aparición de depresiones en forma semicircular en la superficie de la piel y que puede darse en diferentes zonas del cuerpo.

El trabajo de oficina propicia la aparición de dolencias y problemas de salud que, aunque no estén catalogadas como enfermedades profesionales, generan importantes costes a las empresas y malestar a sus empleados.

Curiosamente, como vivimos en la era del presentismo, no hay jefe que no comente con orgullo: "Hoy has estado más tiempo de la cuenta", mirando con satisfacción a un empleado que hacía horas que su trabajo estaba terminado, pero hasta que además de modernizar las instalaciones no actualicemos el pensamiento...

Los trastornos músculo-esqueléticos, debido a las posturas que hay que adoptar en determinados trabajos de oficina son igual de dolorosos que los que se realice en otro trabajo.

Destacan los dolores de espalda, muchas veces por estar demasiadas horas sentado, los dolores en mano y muñeca por el uso de ordenadores y ratones y el síndrome del túnel carpiano, además de las derivadas de la mala postura en el uso del móvil.

Por más ratones ergonómicos, sillas ideales para reposar la espalda y pantallas espectaculares que nos vendan, la realidad nos dice que en la mayoría de las oficinas no se cuenta con ese equipamiento, y si lo hace, apuestan por la vieja escuela: pasar horas y horas en la misma postura lo que conlleva bajas laborales, todo por no modernizar también el tiempo en el que se realiza el trabajo.