En muchas economías emergentes, el espíritu emprendedor se está tornando más común en la población femenina. Según un estudio realizado en 49 naciones por la Global Entrepreneurship Research Association, las empresarias son especialmente comunes en regiones en vías de desarrollo, como África y América Latina. Más de cuatro de cada diez ciudadanas en Angola, por ejemplo, se encuentran en la etapa inicial de establecer su propia empresa, es decir, entre los primeros 3,5 años de vida de su negocio. Esta proporción asciende a más de 21% en el caso de Chile y a casi 18% en Colombia.

A la vez, la citada investigación demostró que muchos Estados con economías desarrolladas, como por ejemplo España, Francia, Japón y Alemania, cuentan con tasas muy bajas de mujeres empresarias, todos ellos con proporciones inferiores al 10%. Esta parece ser la regla y no la excepción: en general, las economías más avanzadas suelen registrar tasas más bajas de iniciativa empresarial femenina, en parte debido a la presencia de una mayor cantidad de opciones de trabajo y a niveles más altos de competitividad entre las empresas. Estos factores pueden hacer menos atractivo el proyecto de fundar una compañía propia.