El Banco Central de China permitió ayer que el valor de su divisa bajase a mínimos históricos en un gesto interpretado por muchos como una represalia ante los nuevos aranceles anunciados por Donald Trump a finales de la semana pasada. El valor de cambio del yuan chino disminuyó hasta equivaler a siete dólares estadounidenses, barrera que no se traspasaba desde el 15 de mayo de 2008, más de una década atrás. Esta medida, que apunta a la posibilidad del comienzo de una guerra de divisas entre las dos potencias, provocó profundas caídas en muchas Bolsas internacionales, como en las estadounidenses y en las empresas del IBEX 35, que experimentaron un "lunes negro" del que tratan de recuperarse en la jornada de hoy.