¿Qué más puedo estudiar? ¿En qué me conviene especializarme?¿Debo cambiar de trabajo?¿En qué otra actividad puedo involucrarme?…¿Cuál debería ser mi próximo paso?

Al momento de definir cómo podría seguir nuestra carrera profesional comenzamos a realizarnos este tipo de preguntas. La clave está en pensar cómo agregar valor a nuestro curriculum profesional sin perder el foco en lo que ya somos expertos.

“Mamá de grande quiero ser polímata”. Según la Real Academia Española, ser polímata es la capacidad de abarcar muchos conocimientos diversos. En la antigüedad el polímata era muy valorado por cantidad de conocimiento que tenía de diversas áreas, pero con el avance de la tecnología, donde todo lo que queremos saber está a la distancia de un click, ¿cómo se redefine este perfil?

Hoy en día ya no es suficiente saber mucho, sino que hay que saber expresar, aplicar y combinar los conocimientos adquiridos. En este contexto se vuelve imprescindible encaminar nuestra formación profesional hacia varios focos diferentes pero convergentes entre sí, que deben cruzarse en puntos concretos, que nos permitan que el conocimiento nuevo que vamos adquiriendo potencie y complemente los conocimientos anteriores. No tenemos que saber un poco de muchos conocimientos diversos, sino bastante de pocos conocimientos conectados en un nexo común o nodo.

Entonces, ¿cómo identificamos si estamos realizando una diversificación de conocimientos concéntrica? La clave reside en detectar los nodos de nuestro knowhow o saber hacer y ver cuales son los conocimientos que puedo conectar a ellos que agreguen valor y aumenten nuestra expertise.

Gráfico “El reloj del polímata” — Gonzalez-Bree, F., Soto, I., Cani, J.A., et al.(2017)

¿Se nace o se hace? La polimatía es una habilidad que se desarrolla constantemente. El primer paso es salir de la actitud experto y ponerse en la actitud de lifelong learning o aprendizaje continuo. Citando a Edgar Morin, filósofo y sociólogo francés, “el conocimiento es la aventura incierta que conlleva en sí misma y permanentemente el riesgo de la ilusión del error” . Morin habla de que el conocimiento no se puede considerar como una herramienta ready made a utilizar sin examinar su naturaleza, sino que el riesgo que se toma al intentar reducir la incertidumbre especializándose en un tema radica en que todas las verdades esconden una posibilidad de error. Esto vuelve esencial nuestra capacidad de cuestionar la realidad desde diversos puntos de vista y poder analizarla interconectando varios saberes para poder ser productores de conocimiento. En un futuro cada vez más automatizado, donde la información se encuentra al alcance de todos, el mercado va a demandar gente capaz de resolver problemas complejos, con pensamiento crítico, creativo y ágil. La actitud de aprendizaje continuo debe estar enfocada en interconectar y desarrollar multiperspectivas de un mismo área de conocimiento, es decir, conectado con los nodos que anteriormente definimos. La solución a estos problemas complejos y la producción de conocimientos innovadores va a surgir cuando se hagan dialogar de manera fluida las ciencias, profesiones y habilidades.

¿Cuál es el secreto detrás de la capacidad de interrelacionar el conocimiento? No basta con absorber más y más teoría, sino que hay que buscar tener experiencias diversas que nos permitan desarrollar las habilidades para aterrizar, aplicar e interconectar este conocimiento.

Los analfabetos del siglo XXI no serán aquellos que no saben leer y escribir, sino aquellos que no puedan aprender, desaprender y re aprender”, Alvin Toffler (escritor de La tercera ola, icono de la revolución digital).

Vivir aprendiendo es el perfil del nuevo profesional y viene de la mano de la posibilidad de tener varias experiencias laborales, participar de voluntariados, organizaciones, becas, programas, intercambios, viajes y todo lo que sea posible participar y adquirir del entorno que permita poner en práctica y conectar lo aprendido para crear nuevas ideas a partir de las ya adquiridas.

Gráfico “El secreto detrás de la capacidad de interrelacionar el conocimiento” (Gráfico de autoría propia)

Entonces…¿Qué habilidades determinan a un polímata? Podemos resumirlas en dominar conocimientos diversos pero concéntricos, cuestionar la realidad manteniendo una actitud de aprendizaje continuo y generar experiencias para aplicarlo e interconectarlo. Esto nos trae creatividad, resiliencia y polivalencia. Escoger un camino no significa abandonar otros, pero no sirve acumular conocimientos y experiencias diversas sin tener claro cuál es mi nodo a desarrollar. En base a esto, puedo definir cuál será mi próximo paso.