El miedo y la desesperación son una reacción comprensible al cambio climático. A menos que cambiemos radicalmente la forma en que vivimos, estamos en el camino hacia un futuro aterrador de tormentas devastadoras, tierras arrasadas y conflictos. De hecho, ya está sucediendo.

Pero la forma en que funciona la economía no está grabada en la piedra. El Profesor Nicholas Stern, uno de los economistas más influyentes en el campo del cambio climático, sostiene que ya tenemos todas las herramientas que necesitamos para llegar a la neutralidad de carbono en la economía y crear un futuro mejor para la humanidad.

Imagen: Greta Thunberg

Este año, en Davos, cuando la joven activista Greta Thunberg instó a los líderes a actuar como si "nuestra casa estuviera en llamas", hablé con el profesor Stern acerca de lo que realmente se necesitaría para cambiar el rumbo de la economía. Esta es una transcripción editada de la entrevista.

¿Qué pasará si la economía mundial continúa haciendo negocios como de costumbre?

Si nuestra economía sigue emitiendo la misma cantidad de gases de efecto invernadero por unidad de producción como lo hace ahora, para fines de este siglo llegaremos a superar en tres, tal vez incluso cuatro, grados la temperatura promedio de la superficie terrestre a finales del siglo XIX. El mundo no ha tenido esa temperatura en cerca de tres millones de años.

El nivel del mar crecería varios metros más, sumergiendo muchas de nuestras ciudades. Los huracanes golpearían muchas partes del mundo. Otras partes del mundo se convertirían en desiertos; el sur de Europa podría parecerse al desierto del Sahara. La mayor parte de la nieve y los glaciares del Himalaya se derretirían, cambiando fundamentalmente la forma en que el agua llega a miles de millones de personas en todo el mundo.

El resultado de todo eso sería que las vidas y los medios de vida de las personas, dónde vivir, dónde trabajar, cambiarían radicalmente. Eso significa grandes poblaciones en movimiento, tal vez miles de millones de personas; y conflictos graves y extendidos. Y, por supuesto, no se puede simplemente apagar el incendio, porque no se puede hacer un tratado de paz con el medio ambiente.

Esos son los tipos de apuestas a las que estamos jugando. Si bien estas consecuencias se producirán dentro de un período de tiempo bastante largo, si no actuamos rápidamente, las haremos prácticamente inevitables por negligencia y demora en los próximos 20 o 30 años.

¿Veremos una economía con neutralidad de carbono en el transcurso de nuestras vidas?

Carbono neutro significa cero emisiones netas. Mientras que las emisiones netas son positivas, significa que las concentraciones en la atmósfera están aumentando. Si las concentraciones de gases de efecto invernadero aumentan, significa que se captura más calor infrarrojo o se evita que escape; y que las temperaturas están en aumento.

Por lo tanto, si quiere estabilizar las temperaturas, necesita estabilizar las concentraciones. Y si quiere estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero, las emisiones netas deben ser cero. Por eso es tan importante llegar al cero neto.

¿Podemos hacerlo en el transcurso de nuestras vidas? Bueno, supongo que depende de su edad. Si tiene 50 años o menos, sí, creo que puede hacerlo durante su vida. Aunque lo ideal sería ir más rápido. Sabemos cómo hacerlo; y se ve enormemente atractivo. Así que tenemos que seguir adelante.

¿Se puede imaginar cómo sería la vida en una economía con huella de carbono cero?

Tendríamos ciudades donde podríamos movernos y respirar. Tendríamos vehículos eléctricos, vehículos autónomos, hasta tal vez de hidrógeno, pero no tendríamos el motor de combustión interna. Tendríamos formas de transporte mucho más eficientes y menos contaminantes.

La electricidad se generaría de forma totalmente libre de carbono; las energías renovables son el ejemplo más obvio. En algunas áreas tendríamos que capturar las emisiones: por ejemplo, probablemente tendríamos que hacer algo de captura y almacenamiento de carbono en el proceso de fabricación del cemento.

Nuestras dietas se verían bastante diferentes. Tendríamos que comer menos carne porque la carne es una forma extremadamente ineficiente de producir proteínas.

Deberíamos diseñar todo nuevamente, desde nuestros edificios hasta los tipos de instrumentos que utilizamos; de manera de que se puedan reutilizar y reciclar; ser mucho más eficientes y generar menos desperdicios.

'Esta es una historia de crecimiento'

Estaríamos haciendo todo lo que hacemos de manera diferente: la forma en que producimos; la forma en que consumimos. Y estaríamos cuidando mucho más nuestros ecosistemas, nuestros bosques y nuestras praderas. Y serían ecosistemas fructíferos, productivos y hermosos.

Esta es una historia de crecimiento. Pero es muy diferente de lo que hemos visto en el pasado y que ahora tenemos que cambiar radicalmente. Porque el cambio al que nos dirigiríamos sería enormemente atractivo.

¿Qué cambios necesitamos comenzar a ver ahora y en los próximos 5, 10 o 20 años para hacer realidad esta visión?

La economía global probablemente se duplicará en los próximos 20 años y eso nos ayuda a comprender qué tan rápido debemos movernos, qué debemos hacer y cuándo. Ya que al mismo tiempo que la economía global se duplique, tendremos que reducir nuestras emisiones en un 30 a 40 % o más. Eso significa que tendremos que estar haciendo las cosas de manera diferente dentro de los próximos 20 años, y que tendremos que invertir de forma muy diferente, a partir de ahora.

Básicamente, si queremos a alcanzar los objetivos de París de aumento de la temperatura en menos de 2 grados, que de por sí es un objetivo poco ambicioso ya que dos grados siguen siendo bastante peligrosos, tenemos que llegar al pico máximo en los próximos dos años y luego comenzar a bajar. Por lo que debemos movernos muy rápido.

La buena noticia es que en algunos países, las emisiones han estado disminuyendo durante algún tiempo: en gran parte de Europa, también en los Estados Unidos. Se producen tumbos aquí y allá a lo largo del camino, pero básicamente, en muchas partes del mundo, las emisiones están cayendo. En China, las emisiones comenzaron a estabilizarse probablemente hace dos o tres años, pero en poco tiempo espero que empiecen a disminuir.

Así que estamos viendo que las cosas comienzan a cambiar, pero tenemos que movernos mucho más rápido. Tenemos que apostar por la generación de electricidad sin emisiones de carbono en todo el mundo en los próximos 20 años. Dentro de 15 o 20 años, deberíamos empezar a dejar de fabricar automóviles nuevos con motor de combustión interna en todo el mundo. Ese es el tipo de cosas que tenemos que hacer con gran rapidez. Tenemos que detener la deforestación ahora mismo.

Si hemos de alcanzar el punto máximo de emisiones en los próximos uno o dos años, tenemos que movernos muy rápidamente hacia la generación de energía con cero emisión de carbono, y obtenerla en gran parte a partir de fuentes renovables. Y tenemos que cuidar mucho mejor nuestros bosques y praderas, a partir de ahora. Pero todas esas cosas son factibles y atractivas.

¿Cómo vamos a permitirnos estos cambios?

Los cambios en los que estamos pensando son fundamentales: sistemas de transporte diferentes; generación de electricidad diferente; y un uso mucho más eficiente de todo.

Son grandes cambios que requieren inversión e innovación. Pero no pienso en los costos de estos cambios, pienso en ellos como inversiones con rendimientos muy sólidos, en términos de eficiencia. Ahora sabemos que las energías renovables en muchas partes del mundo son más baratas que los combustibles fósiles. Gran parte tiene retornos muy altos: en términos de reducción de los costos de producción, reducción de la contaminación, y también en términos de cambio climático.

Imagen: Según la investigación, la energía eólica y solar es más barata que los combustibles fósiles en los Estados Unidos/ Clean Technica/Lazard

¿Cómo se sentiría ante la perspectiva del fracaso?

Las perspectivas de fracaso son inconcebibles. Tengo cinco nietos, todos menores de 10 años. Debemos pensar en el mundo que les dejaremos. ¿Les dejaremos un mundo en el que vivir sea demasiado difícil? ¿Un mundo donde cientos de millones, tal vez miles de millones de personas se vean obligadas a moverse; un mundo en conflicto; un mundo sin la belleza que vemos; un mundo con ciudades contaminadas? Les dejaríamos una herencia terrible y eso sería imperdonable.

Al mismo tiempo, podríamos tener, en nuestra propia vida, ciudades donde podamos movernos y respirar, y ecosistemas fructíferos y robustos. Veríamos los resultados nosotros mismos. No existe un argumento en contra de un cambio como este. Es algo enormemente atractivo, pero también es algo por lo que tenemos una profunda responsabilidad moral. Tenemos que seguir adelante con esto.

Nicholas Stern, Presidente, Royal Economic Society

Ceri Parker, Editora por encargo, Foro Económico Mundial