La mayoría de las personas puede recordar sus días escolares, así como a un maestro que verdaderamente los inspiró. Si tiene la suerte de haber sido alumno de Peter Tabichi, es posible que haya transformado toda su vida.

Peter es el ganador de este año del premio Global Teacher Prize (Premio Global a la Enseñanza), de un millón de dólares, otorgado por Varkey Foundation, la organización benéfica con sede en el Reino Unido dedicada a mejorar la enseñanza y el estado de los maestros en todo el mundo.

Peter es miembro de la orden religiosa franciscana y enseña matemáticas y física en la escuela secundaria Keriko Mixed Day en Pwani Village, en la remota Nakuru, Kenia. Ha combatido la pobreza, la falta de alimentos y la violencia para ofrecer a sus alumnos oportunidades con las que incluso los académicos del mundo rico podrían soñar.

El equipo de Ciencias Matemáticas de la escuela ha calificado para la Feria Internacional de Ciencias e Ingeniería de Intel de este año y, en mayo, dos estudiantes viajarán a Arizona, en los Estados Unidos, para participar.

El año pasado, fueron número uno en la Feria de Ciencias e Ingeniería de Kenia, superando a algunas de las mejores escuelas del país con un dispositivo que inventaron para ayudar a las personas sordas y ciegas a medir.

Imagen: Peter Tabichi y sus alumnos muestran su proyecto premiado/ standardmedia.co.ke

Pobreza, hambruna y conflicto

Si consideramos que su escuela solo tiene una computadora y una proporción entre alumnos y maestros de 58-1, el logro de Peter es incluso más extraordinario. Un tercio de sus estudiantes son huérfanos o vienen de familias monoparentales, el 95 % vive en la pobreza y algunos tienen que caminar más de 7 km para llegar a la escuela por caminos que pueden quedar intransitables en la temporada de lluvias.

Tal es su dedicación a mejorar las vidas de sus estudiantes que Peter dona el 80 % de su salario de docente a proyectos de la comunidad local. Su trabajo va mucho más allá del aula. En una región propensa a las hambrunas periódicas, enseña a los habitantes locales cómo producir cultivos resistentes a la hambruna.

Fundó clubes de fomento del talento y la paz para ayudar a subsanar las divisiones después de la violencia que estalló tras el cuestionado resultado electoral de 2007. Replanteó las juntas escolares para superar las diferencias entre estudiantes de distintos grupos religiosos.

La población de África en edad escolar está creciendo rápidamente. De los 1200 millones de personas que viven en África, más de 480 millones —dos quintas partes de la población del continente— tienen menos de 15 años de edad. Se prevé que para el año 2025, esa cifra aumentará a 585 millones.

Imagen: Más de dos quintas partes de la población de África están en edad escolar/ Statista

La importancia de la tecnología

Al mismo tiempo, la investigación del informe Future of Jobs (El futuro del trabajo) del Foro Económico Mundial del año pasado reveló que en el África subsahariana, los empleadores desean contratar personas con habilidades de tecnología y comunicación. Esperaban que los macrodatos, el aprendizaje automático, la computación en la nube, las aplicaciones y el Internet de las cosas impulsaran el crecimiento económico en el continente.

School Aid, una organización benéfica que distribuye libros y equipos a las escuelas en el África subsahariana, asegura que, si bien tasas de alfabetización están mejorando, la necesidad es mayor en las primeras fases de la educación, en las cuales los niños construyen la “base de la alfabetización” que les ayuda a aprender.

Peter está decidido a preparar a sus estudiantes para tener éxito en el mundo moderno. “Para ser un gran maestro, es necesario ser creativo y adoptar la tecnología”, dice. “Realmente se deben adoptar esas formas modernas de enseñanza. Hay que hacer más y hablar menos”.

Y está dando sus frutos. La cantidad de estudiantes está en aumento, las niñas tienen un mejor rendimiento que los niños en los exámenes y los casos de indisciplina en su escuela disminuyeron de 30 por semana a 3. “Estoy sumamente orgulloso de mis estudiantes. No contamos con la infraestructura que muchas escuelas dan por sentado, así que como profesor quiero lograr un efecto positivo no solo en mi país sino en toda África”, declara.

El compromiso de Peter con su trabajo se inspiró en su familia: tanto su padre como su tío y sus primos fueron maestros. Ahora quiere inspirar a otras personas a ejercer la profesión. Peter recibió el premio en el Global Education & Skills Forum en Dubái de las manos del actor Hugh Jackman, y dijo: “Estoy aquí solo por lo que mis estudiantes han logrado. Este premio les da una oportunidad. Le dice al mundo que pueden hacer cualquier cosa”.

La ganadora del Global Teacher Prize del año pasado fue Andria Zafirakou, de la escuela Alperton Community School en Londres. Aprendió los conceptos básicos de los 35 idiomas que hablan sus estudiantes antes de rediseñar el plan de estudios, de modo que fuera apropiado para ellos. Actualmente, la escuela se ubica en el 5 % superior de las escuelas del Reino Unido por sus logros.

Andria Zafirakou habló en la Reunión Anual de este año en Davos acerca de la importancia de las habilidades sociales entre las generaciones futuras.

Douglas Broom, escritor sénior, Contenido formativo