El crimen y la violencia están entrelazados en nuestro tejido social. Encabezan la lista de prioridades de todos los políticos, aparecen en los titulares de los diarios y causan un tremendo daño a la sociedad.

Ya tenemos soluciones para estos problemas. En todo el mundo, estamos viendo focos de innovación para reducir la violencia y el crimen. Países como Brasil, Escocia y los EE. UU. están abriendo el camino al abordar la justicia penal de manera radicalmente diferente.

Brasil es conocido por sus cárceles violentas y repletas de disturbios. Su tasa de reincidencia se sitúa en el 70 % y tiene la tercera mayor población carcelaria del mundo.

Sin embargo, una organización nacional sin fines de lucro, la Fraternidad Brasileña de Asistencia a los Condenados (Brazilian Fraternity of Assistance to the Convicted, APAC), está cambiando eso al dirigir las prisiones con un enfoque en la humanidad, la responsabilidad y la confianza. En las prisiones administradas por APAC, los presos estudian, participan en actividades recreativas e ingieren comidas saludables en instalaciones amplias y limpias. En las prisiones APAC, la tasa de reincidencia es a lo sumo una décima parte del promedio nacional, con solo el 7 %.

Al otro lado del Atlántico, la ciudad escocesa de Glasgow era conocida como la capital del crimen en Europa, antes de que se estableciera la Unidad de Reducción de la Violencia (Violence Reduction Unit, VRU). La VRU redefine la epidemia de violencia como un tema de salud pública, y reúne a distintas agencias más allá del sistema de justicia penal (salud, educación y trabajo social) para abordar las causas fundamentales de los delitos violentos. En el caso de Glasgow, estos eran la pobreza, la desigualdad y la adicción. Como resultado, el crimen registrado en Escocia se encuentra en el nivel más bajo de los últimos 40 años.

En los EE. UU., un país con más de 2,3 millones de personas tras las rejas, un enfoque político basado en la evidencia llamado Justice Reinvestment (Reinversión en Justicia) está ganando terreno en varios estados. En Pensilvania, los funcionarios están reduciendo el presupuesto para prisiones y reinvirtiendo los ahorros en educación, salud, vivienda, adicción y apoyo a la salud mental para enfrentar a las causas del crimen. Los primeros resultados demuestran que, en los estados con un enfoque de reinversión en la justicia, la reincidencia total y la tasa de criminalidad general se están reduciendo.

Los costos del sistema penitenciario en Estados Unidos están aumentando y las tasas de reincidencia se mantienen altas.
Imagen: Centro de Justicia

A pesar de sus sólidos antecedentes, estas intervenciones innovadoras siguen siendo de escala reducida y al margen de las reformas de justicia social. Mientras tanto, la violencia y el crimen continúan siendo problemas mundiales recurrentes.

¿Cómo podemos adaptar estas soluciones locales eficaces para lograr la justicia social y asegurarnos de estar mejorando la sociedad para todos, en todo el mundo?

Un enfoque se ha basado en la creación de organizaciones globales sin fines de lucro para prestar servicios a nivel internacional. En los últimos años, esta estructura organizativa ha sido criticada por perder el contacto con las necesidades locales y, por lo tanto, ofrecer servicios menos eficaces, con un programa único para todos.

Entonces, ¿cómo las intervenciones siguen siendo de respuesta local y al mismo tiempo impulsan la escala global para optimizar el impacto para todos? Se ha encontrado una solución, derivada de modelos corporativos para la expansión, que se conoce como reproducción social.

¿Qué es la reproducción social?

La reproducción social es un medio para permitir que las organizaciones sin fines de lucro que prestan servicios adapten su influencia más allá de su trabajo directo, a través de socios.

Los métodos van desde franquicias sumamente controladas, hasta la difusión de código abierto ligeramente controlada. La premisa fundamental es que, si bien las organizaciones y comunidades locales son las expertas en lo que necesitan para prosperar, muchas innovaciones en el sector social tienen componentes empaquetados que pueden incorporarse y adaptarse.

La ventaja de la reproducción social es que los modelos que han demostrado reducir con éxito la violencia y el crimen en contextos locales podrían expandirse para lograr un impacto global a través de organizaciones locales preexistentes, que ya cuentan con tracción comunitaria, financiamiento e infraestructura para realizar.

Si bien el modelo se ha probado con varios tipos de servicios sociales, aún existe la pregunta de si las intervenciones locales de la justicia se pueden adaptar a nivel mundial de esta manera.

Spark Inside, una organización benéfica con sede en el Reino Unido que reduce la reincidencia y la violencia en las cárceles a través de servicios de capacitación profesional, está tratando de averiguarlo.

Spark Inside

Con un modelo de capacitación cuyo funcionamiento está demostrado en Londres, Spark Inside recibió consultas de organizaciones que trabajan en prisiones de todo el mundo, desde los EE. UU. hasta Marruecos y Perú, que están interesadas en reproducir su enfoque.

El equipo de Spark Inside se mostró inicialmente escéptico ante la idea de buscar la reproducción social. Se sentía más cómodo pensando en la expansión de una manera tradicional, mediante la construcción de oficinas en otras ciudades y la creación de una ONG global. Sin embargo, los costos de infraestructura asociados eran altos, y existía la preocupación de que Spark Inside perdería su ventaja innovadora.

La otra alternativa era no expandirse en absoluto, y permanecer como un servicio local innovador y de alta calidad, pero con un impacto limitado, sabiendo que otras organizaciones que quisieran adoptar un enfoque similar de capacitación en prisiones tendría innecesariamente que comenzar desde cero.

Para proporcionar el mayor beneficio a la mayor cantidad de personas, y al mismo tiempo conservar su innovadora ventaja local, Spark Inside decidió probar un nuevo enfoque, conocido como licencia social.

Después de recibir asesoría experta de Spring Impact, Spark Inside está comenzando a conceder licencias de sus programas a otras organizaciones benéficas que trabajan en prisiones. Los titulares de licencias reciben de Spark Inside un completo manual operativo, que cubre aspectos de la entrega, desde el contacto con las prisiones hasta la contratación de entrenadores y la evaluación de resultados.

A cambio, pagarán a Spark Inside un costo de licencia y aceptarán mantener ciertos aspectos del modelo para garantizar el control de calidad. Fuera de eso, los titulares de licencias tienen la flexibilidad de adaptar el programa para hacer frente a las necesidades de sus participantes, la prisión y la cultura.

Una vez que Spark Inside haya probado el concepto de escala nacional, se embarcará en la licencia internacional de sus modelos. Su objetivo es animar a otras organizaciones que han demostrado reducir la violencia y la reincidencia a nivel local, a avanzar hacia un impacto mundial.

La reproducción social en una era de desigualdad y delincuencia en crecimiento

Junto con la Globalización 4.0, existe la duda acerca de si nuestras instituciones públicas pueden resistir la naturaleza cambiante del crimen, la violencia y sus causas, incluida la profundización de la desigualdad social.

El costo del fracaso es alto: no solo en términos de menor seguridad y aumento de la violencia, sino también económicamente. En los Estados Unidos, se gastan 81 mil millones de dólares anuales solo en encarcelamiento.

Queda claro que ya no podemos permitirnos pensar exclusivamente a nivel local cuando se trata de reducir el crimen y la violencia; ni de si es este un enfoque eficiente o eficaz. No es eficiente gastar tiempo y recursos “reinventando la rueda” en comunidades de todo el mundo, cuando ya existen las mejores prácticas.

Aprovechemos las oportunidades que nos rodean para ampliar las soluciones de justicia local, para lograr un impacto mundial en seguridad.