Dos años después del triunfo electoral de Donald Trump, los votantes estadounidenses vuelven a las urnas el 6 de noviembre para las elecciones de mitad de período.

Estas elecciones se celebran cada cuatro años en noviembre y se llaman así porque ocurren en la mitad de la legislatura.

En estos comicios se escogen miembros del Congreso, pero el voto puede afectar a lo que queda de presidencia de Donald Trump.

El Congreso ejerce el poder Legislativo en Estados Unidos. Se compone de dos órganos: la Cámara de Representantes y el Senado.

¿Por quién se vota?

El 6 de noviembre, los votantes eligen a miembros de la Cámara de Representantes y del Senado, cámaras que conforman el Congreso.

La Cámara de Representantes y el Senado colaboran en la redacción y aprobación de las leyes. Los senadores tienen también el poder de confirmar las nominaciones del presidente a cargos gubernamentales de alto rango o puestos en el poder judicial.

Actualmente, las dos cámaras del Congreso están bajo control del Partido Republicano, al que pertenece el presidente Trump.

Los demócratas creen que este año pueden lograr el control de la Cámara de Representantes ganando una mayoría de escaños.

Si esto sucede, podrán bloquear o retrasar los planes del presidente oponiéndose a su ejecución.

Muchos de los proyectos del presidente Trump, como la construcción del muro entre Estados Unidos y México, tienen que ser aprobados previamente por el Congreso.

Los 435 escaños de la Cámara de Representantes están en disputa.

Si los demócratas quieren hacerse con el control de la Cámara, tienen que ganar al menos 23 de los escaños que ahora están en poder de los republicanos.

Esto puede que no sea difícil. Muchos republicanos se retiran de la Cámara de Representantes este año, por lo que hay una gran indefinición.

Los congresistas dejan el cargo por varias razones. Algunos simplemente se retiran de la política o aspiran a cargos más importantes. Unos se oponen al presidente Trump, otros lo apoyan. Y hay quienes puede que se retiren para evitar una derrota en las urnas.

La batalla por el Senado, también controlado por los republicanos, hay que seguirla de cerca. Allí 35 de los 100 escaños están en disputa.

Los demócratas necesitan arrebatarles dos escaños a los republicanos para tomar el control del Senado. Pero en esta cita, solo hay nueve escaños republicanos en disputa y muchos de ellos se espera que no cambien de bando.

¿Qué pasaría si los republicanos mantuvieran el Senado pero los demócratas tomaran el control de la Cámara de Representantes?

En una palabra: bloqueo.

El riesgo de un cierre del gobierno puede aumentar considerablemente por la incapacidad de dos cámaras enfrentadas de ponerse de acuerdo.

El cierre del gobierno se produce cuando el Congreso no se pone de acuerdo en la aprobación de un presupuesto para operaciones del gobierno por todo el país.

¿Quién va a ganar?

Si confías en los sondeos, estos sugieren que los demócratas tienen ventaja en muchos lugares.

Y algunos expertos creen que este año se puede producir lo que se conoce como "una oleada", que ocurre cuando un determinado partido, en este caso el demócrata, logra una contundente victoria.

Todas las señales del pasado apuntan hacia una derrota para el presidente Trump.

El partido con un presidente en la Casa Blanca perdió una media de 32 escaños en la Cámara de Representantes y dos en el Senado en todas las elecciones de mitad de período desde la Guerra Civil estadounidense de 1861-1865.

Los bajos índices de popularidad del mandatario en los sondeos pueden tener un impacto en el apoyo a los candidatos republicanos y movilizar a los demócratas.

Trump es uno de los presidentes estadounidenses más impopulares de la era moderna. Su índice de aceptación se ha mantenido en torno al 40% desde que llegó a la Casa Blanca.

Y no olvidemos la llamada "oleada rosa". Este año, se presentan más mujeres candidatas que nunca.

En la carrera por la gobernación en Michigan, por ejemplo, todas las aspirantes son mujeres, mientras que la demócrata Rashida Tlaib, que no tiene oposición para obtener un escaño en la Cámara, será la primera mujer musulmana en el Congreso.

Hay muchas razones por las que estamos viendo más mujeres candidatas.

Algunas aspirantes dicen que es para compensar la derrota de Hillary Clinton en 2016, pero el enojo con las políticas del presidente Trump es el factor más común.

Por otro lado, el apoyo a los republicanos quizá se mantenga porque la economía de Estados Unidos va bien.

Los salarios en EE.UU. alcanzaron bajo la presidencia de Trump la cifra más alta de los últimos nueve años, con una subida del 2,8% en lo que va de año. El desempleo continúa en descenso.

¿Qué significa todo esto para el presidente Trump?

La Casa Blanca se ha visto envuelta en escándalo tras escándalo. Su equipo está siendo investigado por supuestos intentos de Rusia para interferir en las elecciones de 2016 y el presidente Trump también ha sido implicado en pagos ilegales a mujeres que dijeron que habían tenido relaciones sexuales con él.

Hasta ahora, los demócratas han evitado hablar abiertamente sobre cómo sacar a Trump del cargo o forzarle a renunciar.

Para que esto ocurriera, una mayoría de miembros de la Cámara de Representantes tendría que votar a favor del impeachment.

La última vez que esto sucedió fue con el presidente Bill Clinton (demócrata) en diciembre de 1998. Clinton fue exculpado en el juicio político del Senado después de ser acusado de perjurio y obstrucción a la justicia.

¿Qué pasaría después?

El presidente se sometería a un juicio político en el Senado bajo acusación de "traición, soborno y otros graves crímenes y delitos".

Si dos tercios del Senado lo hallaran culpable, Trump sería retirado de la presidencia y sería sustituido por el vicepresidente Mike Pence.

El último vicepresidente que sustituyó a un presidente fue Gerald Ford, que llegó a la Casa Blanca tras la dimisión de Richard Nixon en 1974. El actual vicepresidente, Mike Pence, fue gobernador de Indiana y se le conoce por sus fuertes ideas conservadoras. Tiene lazos estrechos con organizaciones cristianas y se ha descrito a sí mismo como "un evangélico católico".

¿Qué dimensión tendría algo así?

Ningún presidente de EE.UU. ha sido expulsado de su cargo por un proceso de impeachment.

Un desenlace más probable es que veamos a un presidente Trump frustrado con una Cámara de Representantes controlada por los demócratas bloqueando sus planes.

¿Qué pasa después?

Pasadas estas elecciones legislativas, empezaremos a pensar en las elecciones presidenciales de 2020.

La próxima elección presidencial está prevista para el 3 de noviembre de 2020, pero la campaña arranca en 2019. Es probable que el presidente Trump se presente a la reelección, pero su contrincante del Partido Demócrata se decidirá en una serie de elecciones primarias que comenzarán en enero de 2020.

Además de los miembros del Congreso, el 6 de noviembre se eligen 36 de los 50 gobernadores estatales.

En cada estado de EE.UU. hay un gobernador elegido que es el principal representante de dicho estado, supervisa las leyes estatales y puede nominar autoridades locales y jueces.

De las 36 gobernaciones en disputa, 26 están en manos de los republicanos.

Durante las campañas presidenciales, los gobernadores juegan a menudo un importante papel en el apoyo a los candidatos de su partido, buscando donantes o movilizando a los voluntarios.

Así, un plantel de nuevos gobernadores tras las elecciones de mitad de período puede tener un gran impacto en la campaña presidencial de 2019 y 2020.