El Consejo de Ministros aprobó el pasado viernes 29 de junio un Programa para la garantía de los derechos a la alimentación, ocio y cultura de los menores durante las vacaciones escolares destinado a mitigar las necesidades de los niños y niñas que se encuentran en situación de vulnerabilidad. Solo en condiciones de carencia material severa, hay en España 539.000 niños y niñas menores de 18 años, según Eurostat.

Esta cifra supone un incremento de 5 a 10 millones de euros destinados principalmente a campamentos de verano que aseguran tres comidas diarias a niños y niñas vulnerables en el marco de un conjunto de actividades de tiempo libre, en su mayoría a través de los campamentos que tradicionalmente organizan Ayuntamientos, Comunidades Autónomas y entidades sociales.

¿Qué valoración hacemos?

Desde Educo apoyamos esta iniciativa y consideramos que es un acierto que el primer paso del Alto Comisionado de lucha contra la pobreza infantil vaya dirigido a garantizar el derecho a la educación entendido también como derecho al juego, al tiempo libre, y a la alimentación durante el verano porque los derechos no se van de vacaciones.

El verano es un periodo fundamental en el desarrollo de la infancia y la adolescencia, aún más para aquellos que viven en condiciones de vulnerabilidad. El hecho de que queden excluidos del conjunto de experiencias y aprendizajes vitales que se adquieren durante el verano conduce a crecer con menos oportunidades educativas e incrementa la inequidad respecto a sus compañeros. Por otro lado, también en Educo nos preguntábamos: ¿qué pasa en verano con los niños y niñas que durante el periodo lectivo reciben ayudas de comedor escolar?

Este verano el programa de Becas comedor Educo atenderá a la infancia más vulnerable a través de proyectos educativos y de ocio y tiempo libre de 73 entidades socias en todas las Comunidades Autónomas, por lo tanto, no solo garantizamos la comida sino toda la actividad educativa que conlleva.

Imagen: Informe 'Los derechos no se van de vacaciones'/ EDUCO

No obstante, debemos tener en cuenta que el verano ya comenzó y buena parte de los campamentos están en marcha, con lo cual su impacto puede que sea menor que el deseado. Hay que considerar los trámites administrativos que una medida de este tipo requiere. Además, Educo, como organización dedicada a la infancia, no quiere conformarse con medidas parciales ni temporales para afrontar un problema estructural y que se da durante los 365 días del año como es la pobreza en la infancia. Por ello pedimos medidas eficientes a medio y largo plazo como la puesta en marcha de la prestación universal por hijo a cargo con una cuantía de 1.200€ anuales.

En conclusión, valoramos muy positivamente que en solo quince días el Alto Comisionado haya dado pasos tan importantes. Es una señal de la experiencia de las personas que están a su cargo. Esperamos que sea solo el primer paso en el camino hacia hacer frente a este reto y seguiremos con atención el impacto de esta medida para que los campamentos de verano sean espacios de igualdad de oportunidades en la vida de los niños, niñas y adolescentes.

Contexto en el que nace esta medida

Hay dos cifras recientemente publicadas por la Encuesta de Condiciones de Vida que muestran la necesidad de estas medidas:

  • El porcentaje de menores de 16 años que están en riesgo de pobreza y exclusión es del 31%.
  • El 34,4% de las familias no pueden permitirse una semana de vacaciones al año.

Además, otra cifra que ponemos de manifiesto desde Educo son los más de 580.000 niños y niñas pasarán el verano solos en casa porque sus padres trabajan y no pueden cuidar de ellos. Son los llamados niños de la llave.

La precariedad laboral en la que se sitúa casi un 13% de la población trabajadora hace que muchas familias vivan ancladas en la precariedad y, con ella, sus hijos e hijas. Por ejemplo, un 37,3% de los hogares no tiene capacidad para hacer frente a los imprevistos.

Todo ello hace que no garanticemos el derecho al ocio y al tiempo libre que reconoce la Convención de los Derechos del Niño. Conocemos la importancia que tienen las vacaciones de verano en nuestro país, así como los efectos que tienen sobre los niños y las niñas no poder participar en un campamento de verano. Se trata de la época del año en la que más se disfruta del juego, de los amigos, de nuevas experiencias que constituyen un conjunto de aprendizajes vitales. Algunos estudios hablan del llamado summer gap, la teoría que afirma que el impacto de poder participar o no en actividades de verano tiene graves consecuencias entre el alumnado.

Este contexto llevó a Educo a poner en marcha desde hace cinco años el programa de Becas comedor verano, gracias al cual, y a través de entidades sociales, garantizamos que el mayor número de niños, niñas y adolescentes puedan acceder a un campamento de verano, un espacio educativo en el que no solo se garantiza una comida saludable sino además un conjunto de actividades que permiten el mejor desarrollo.