Roya Mahboob es la primera CEO de tecnología de Afganistán y ahora encabeza una revolución para enseñarle ciencia a las niñas de todo el mundo.

Cuando Roya Mahboob era una adolescente refugiada en Irán escuchó cómo sus hermanos y primos se conectaban con el resto del mundo a través de una “caja mágica”. Ella soñaba con explorar las oportunidades que esa cosa llamada “computadora” podría ofrecerle, pero las normas de su sociedad le exigían casarse y dedicarse a la familia.

Fue hasta 2003, cuando ya con 16 años de edad pudo regresar a su natal Herat, tras la caída del régimen talibán en Afganistán. Fue entonces cuando logró colarse junto con una amiga a un café internet. Ese primer encuentro “mágico” marcó su destino: la hizo enamorarse de la tecnología y le dio la inspiración para desafiar las convenciones de su país.

Se unió a una ONG francesa que le enseñó a hablar inglés y le dio habilidades que le ayudarían a pagarse la carrera de Ciencias de la Computación. Poco después fundó su empresa de programación en 2010 junto con dos compañeros de la universidad y una inversión de 20.000 dólares.

Hoy Afghan Citadel Software Company (ACSC) desarrolla software para compañías privadas, secretarías de gobierno y la misma Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Emplea a 20 programadores, de los cuales más de la mitad son mujeres en un país donde los padres impiden que sus hijas trabajen por temor a que sufran represalias.

Por esas condiciones adversas, Mahboob creó el Digital Citizen Fund, un organismo que busca llevar educación digital a niñas de entre 12 y 18 años en todo el mundo a través de centros de cómputo en zonas de difícil acceso.

Hasta ahora, 10.000 personas se han graduado de sus cursos en Kabul y Herat, y han otorgado acceso a internet a 55.000 personas. Roya incluso organizó el primer equipo completamente femenil de robótica de Afganistán, que en 2017 tuvo participaciones destacadas en diversos concursos internacionales.

El camino de la emprendedora no ha sido sencillo. Ha recibido amenazas de muerte por atreverse a abrir una empresa, por contratar mujeres en un país donde la mayoría de ellas no trabaja fuera de casa y por tener clientes extranjeros.

ENTREPRENEUR (ENT): ¿Qué tan difícil fue para ti emprender siendo una mujer en condiciones tan adversas como las de un país ultraconservador?

Roya Mahboob (RM): Creo que los cambios verdaderos empiezan lentamente. Abrí mi compañía porque quería crear un ambiente donde mujeres pudieran trabajar porque en mi sociedad es muy difícil que laboren en lugares donde se encuentran hombres, así que decidí con mis socios que debíamos hacer algo que les diera la oportunidad de desarrollarse. Las cosas sí cambian si abrimos los caminos para todos.

ENT: Eres emprendedora serial, mentora, inversionista, nombrada una de las mujeres más influyentes por la revista Time y eres la primera directora ejecutiva afgana en una empresa de tecnología. ¿Cómo lograste todo eso con solo 29 años de edad?

RM: La clave para triunfar nace de la combinación de valentía, persistencia, amor y pasión. Cuando eres un emprendedor debes hacerlo porque es importante para ti porque ya no responderás a otros. Por supuesto, debes trabajar con clientes y seguir sus peticiones, pero cuando tienes tu propia compañía, te independizas. Al generar tu propio dinero, se te abren las puertas para ayudar a otros a volverse como tú.

Esto es especialmente importante cuando provienes de un país donde las mujeres dependen casi completamente de los hombres.

La independencia es el derecho más importante por el que podemos luchar y una manera de obtenerlo es a través del emprendimiento.

ENT: ¿Cuál es tu recuerdo más querido relacionado con la tecnología?

RM: Cuando logramos conseguir nuestro primer cliente internacional. Era muy difícil conseguir compradores dentro de Afganistán al ser una empresa de mujeres. La tecnología nos abrió las puertas para acceder a clientes más grandes fuera del país.

ENT: ¿Qué es lo que quieres hacer con tu conocimiento?

RM: Quiero abrir escuelas que enseñen a niñas y ver que en veinte años Afganistán es un país de tecnología. Justamente acabamos de recibir la aprobación del presidente afgano Ashraf Ghani Ahmadzai para usar terrenos y presupuesto para construir un edificio similar al del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés) que esperamos estará listo para 2022.

Queremos hacer lo mismo aquí en México. Buscamos entablar conversaciones con el gobierno a través del organismo The Human Mind Revolution para llegar a lugares rurales donde los niños no tienen acceso a la educación y abrir escuelas enfocadas en matemáticas, arte, ciencia y tecnología. Vamos a hacer un puente entre Afganistán y México para ayudar a la creación de la siguiente generación de líderes tecnológicos del mundo.

ENT: México y Afganistán no son tan diferentes. Ambos son países con una rica tradición cultural que han sido golpeados fuertemente por la violencia. ¿Por qué crees que la educación es el mejor camino para ambas naciones?

RM: La imaginación y la educación son las armas más poderosas. Si soñamos que podemos tener vidas mejores y trabajamos para generar industrias que lo provoquen, cualquiera puede convertirse en maestro, emprendedor o en todas las cosas que desee.

ENT: ¿Qué le dirías a las mujeres en México y Latinoamérica que quieren emprender, pero no se atreven porque piensan que es muy difícil?

RM: ¡No se rindan! La clave en el emprendimiento es ser persistente y no doblegarse. Sé que es complicado porque como mujeres a veces no tenemos acceso a financiamiento y debemos pelear contra ciertos valor culturales, la corrupción, la violencia y muchas otras cosas, pero lo único que podemos hacer para de verdad cambiar las cosas es seguir adelante.

ENT: Entonces, ¿crees que podemos transformar el mundo teniendo más emprendedoras?

RM: Definitivamente sí.