La India es hoy dos veces y medio más propensa a experimentar mortales olas de calor que hace medio siglo, y lo único que se ha necesitado para ello ha sido un aumento de sólo 0,5 grados Celsius en la temperatura promedio, de acuerdo con un estudio divulgado este miércoles.

Los hallazgos son aleccionadores considerando que el mundo avanza hacia un calentamiento aun mayor para fines de este siglo. En el verano de 2017, gran parte de Asia ha sido abrumada por una ola de calor. Pakistán ha registrado un récord de 53,5 °C en la ciudad sureña de Turbat el 28 de mayo, la temperatura más alta que se haya registrado en el mundo durante el mes de mayo. La temperatura en la capital de India, Nueva Delhi, se ha disparado a más de 44 °C.

Aun si los países pueden cumplir con las metas para reducir las emisiones de carbono que producen efecto invernadero establecidas en el Acuerdo de París, eso solo limitaría el aumento mundial de la temperatura a 2 °C. La promesa del presidente Donald Trump de retirarse del tratado no ayudará.

“Cada vez está más caliente, y por supuesto más olas de calor van a matar más personas”, ha dicho el meteorólogo Omid Mazdiyasni, de la Universidad de California campus Irvine, quien ha dirigido un equipo investigativo de científicos que han analizado medio siglo de datos del Departamento Indio de Meteorología sobre temperaturas, olas de calor y muertes relacionadas al calor.

“Sabíamos que iba a haber un efecto, pero no esperábamos que fuera tan grande”, ha dicho.

Su estudio, publicado en la revista especializada Avances de la Ciencia, muestra que, mientras la temperatura promedio de la India ha subido más de 0,5 °C entre 1960 y 2009, la probabilidad de que la India experimente un episodio de alta mortalidad relacionada con una ola de calor, definida como más de 100 muertos, se ha disparado en 146%.

El estudio también ha hallado que la cantidad de días con ola de calor ha aumentado en 25% en la mayor parte de la India. Las zonas en el sur y oeste han experimentado 50% más olas de calor, o períodos de calor extremo que ha durado más de tres o cuatro días, entre 1985 y 2009, en comparación con el período anterior de 25 años.