SimCity se ha convertido en la herramienta para lograr que los jóvenes de Japón se interesen por la política y si la iniciativa tiene éxito, algunos de ellos podrían ser los líderes del futuro.

En 2015, el Parlamento de ese país emprendió la mayor reforma de su sistema electoral desde el fin de la Segunda Guerra Mundial.

Una de las principales novedades fue la reducción de la edad mínima para votar: de los 20 años se pasó a los 18. Un avance considerable pues, hasta 1945, solo los mayores de 25 años podían participar en la política del país mediante el voto.

Según los datos oficiales, la nueva regulación iba a lograr que casi dos millones y medio de jóvenes japoneses participaran en los comicios a la Cámara Alta de 2016. Pero ni por esas.

Los jóvenes nipones no fueron a votar en masa precisamente y eso hizo saltar las alarmas de las autoridades japonesas. Echando mano de las estadísticas comprobaron que, desde los años 60, el interés de los jóvenes por la política no había parado de bajar.

Durante los años 60 y 70, la actividad política de Japón fue frenética. Incluso más de lo deseado, habida cuenta del auge de los grupos nacionalistas de ultraderecha, como el del escritor Yukio Mishima o el asesinato en directo de Inejiro Asanuma, líder del Partido Socialista de Japón a manos de un joven de 17 años.

Sin embargo, a partir de los 80 y 90, la política solo importaba a cuatro gatos. Los jóvenes pasaron de una participación en las elecciones del 70% en 1960, a poco más de un 35% en los últimos comicios.

Por esta razón, los responsables de SimCity decidieron poner en marcha una iniciativa que devolviera el interés de ese sector de la población en la política e incentivasen su participación en la vida de la comunidad.

El resultado es la SimCity School of Politics, una idea basada en los gráficos y la imagen del popular juego de simulación SimCity y que cuenta con el apoyo de EA, desarrolladora del juego, y de la revista Newsweek.

De hecho, el método pedagógico de la escuela es muy semejante al del juego SimCity. Basándose en el ensayo y error, los alumnos discutirán y simularán políticas públicas que ya han sido aplicadas en el mundo real. La diferencia es que se puede volver atrás si la cosa sale mal y nadie sale perjudicado.

Con ello pretenden que los jóvenes entiendan la importancia de la política, cómo las decisiones de los gobernantes pueden afectar a las personas y cómo estas pueden limitar el poder de aquellas con debates, manifestaciones o depositando su voto. En definitiva, hacer que la actividad política llegue a todo el mundo y que sea tan sencillo como un juego, sin perder la seriedad que requiere un tema como este.

La matrícula es gratuita y sus primeras actividades tendrán lugar en Tokio del 21 a 23 de agosto. El curso incluye conferencias de destacados políticos y profesores de diferentes universidades del país y, una vez finalizado el primer aó, las actividades se colgarán en la web para que puedan ser consultadas por los que no hayan podido acudir a clase.