Con una adecuada acumulación y análisis de datos se puede mejorar la gestión de personal, cambiar los criterios de producción, crear relaciones más efectivas con los clientes y facilitar el comercio de los productos que se ofrecen al mercado.

Por eso no es exagerado afirmar que la Digitalización es la palabra clave de nuestros tiempos por las muchas oportunidades de reducir costes, maximizar beneficios y optimizar resultados que ofrece a los empresarios. Pero esto implica importantes cambios que hay que dominar y riesgos que no se pueden ignorar.

Se entiende por Big Data el análisis de gran cantidad de datos, estructurados de diferente manera y que permiten descubrir relaciones desconocidas. El cálculo de los ordenadores, promovido por algoritmos y con una amplia masa de datos, puede estimular a las empresas para emprender importantes procesos de transformación, pero para ello deben adaptar sus estructuras organizativas.

Por lo que se refiere a la gestión del personal, las técnicas del Big Data permiten conocer las cualidades de los posibles candidatos y el comportamiento de los que ya desarrollan su trabajo en la empresa. Hay diferentes técnicas para obtener los datos y para su posterior utilización. Una empresa alemana, por ejemplo, entrevistó para ello a 5.000 ciudadanos con preguntas de tipo psicológico, analizando su manera de hablar y el lenguaje, que se catalogó en 500.000 palabras. Después, los matemáticos con sus algoritmos ordenaron los datos en un ordenador para que pudiera estudiar a personas individuales, no por lo que le dijeran sino por la forma de decirlo: velocidad del lenguaje, fuerza del sonido, selección de palabras, etc. Descubrieron de esta forma sus cualidades para así decidir su contratación.

Para el estudio de los problemas internos del personal, los datos se obtienen con sensores que han de llevar los trabajadores y que enviarán al ordenador información sobre su forma de comportarse en el trabajo. Este ordenador sólo será manejado por el responsable de Personal, que se comprometerá a que nunca los datos registrados se emplearán para cualquier tipo de sanción y, además, a que los datos sólo los podrá ver la persona a la que se refieren. Fácil es de suponer los problemas que esta técnica puede plantear al que todavía no haya asimilado esta nueva cultura.

Para las otras aplicaciones de la gestión de la producción y las relaciones de las empresas con sus clientes los Big Data, la inteligencia artificial, que con ellos se puede lograr y el llamado “Internet de las cosas” hacen posible que se interrelacionen las empresas con sus clientes de forma automática mediante los ordenadores de manera que se puedan conocer sus demandas individualizadas, con lo que se evita una producción estandarizada, gestionándola de acuerdo con los deseos individuales de los consumidores, con el correspondiente ahorro de recursos y costes.

La aplicación en el sector empresarial de estas tecnologías es lo que ha dado lugar a la llamada “Industria 4.0 y a la Cuarta Revolución Industrial”, que describe la interrelación del mundo virtual-digital y el físico, así como el aprendizaje de las máquinas en la producción, con el objetivo de que las cadenas de creación de valor puedan desarrollarse de una forma completamente automática.

Las aplicaciones indicadas de las tecnologías basadas en el Big Data pueden plantearnos la cuestión de si el trabajo humano va a ser sustituido por los robots. Es claro que una parte del trabajo de las empresas podrá ser automatizado pero esto no eliminará la necesidad de otro tipo de trabajo humano pues la digitalización seguirá necesitando de unas cabezas inteligentes que la configuren. Lo que resulta indudable es que tendrá que cambiarse el perfil de la actividad de muchas profesiones. Las máquinas eliminarán actividades rutinarias con lo que los puestos de trabajo requerirán otro tipo de personal y será evidente la necesidad de una formación continua a lo largo de la vida porque muchos trabajadores tendrán que asumir otras tareas diferentes.

Y, para terminar, quisiera dejar claro que de ninguna manera comparto el entusiasmo de algunos defensores de estas nuevas tecnologías que, como suele ocurrir, sólo ven los aspectos positivos, pasando por alto sus limitaciones. Para obtener resultados de esta revolución de los datos hay que tomar distancia frente a ciertos mitos que la acompañan, como la creencia de que, a base de datos y más datos, y con los correspondientes algoritmos, se puede tener una visión muy completa del ser humano olvidándose de sus complejidades.

Tampoco debe excluirse la posible manipulación de muchos de esos datos, cuya objetividad no siempre está garantizada. Y hay que admitir ciertas limitaciones ineludibles en los buscadores de datos como la del derecho a la privacidad. El reto, por tanto, es saber usar el potencial de la tecnología con sentido de la realidad, teniendo en cuenta sus limitaciones y sus peligros.

Este artículo fue originalmente publicado en El Economista.