Actualmente producimos 20 veces más plástico de lo que producíamos en 1964, y se calcula que esta enorme cantidad de residuos de botellas, envoltorios y tapas de plástico duro se duplicará en tamaño en los próximos 20 años, y que prácticamente se multiplicará por cuatro cuando lleguemos al año 2050. Estas son las conclusiones a las que llegó un informe elaborado en 2016 por la Ellen MacArthur Foundation, que se publicó en Davos el año pasado.

El informe, The New Plastics Economy: Rethinking the Future of Plastics (La nueva economía de los plásticos: repensar el futuro de los plásticos), analizó el flujo de materiales en todo el mundo y pronosticó que, dado el crecimiento que se proyecta para la producción, para el año 2050, podría haber más plástico que peces en el mar. En términos económicos, esto significa una pérdida anual de USD 120 mil millones de material de empaquetado plástico.

Estas conclusiones llevaron a la fundación a una visión completamente nueva del sistema de empaquetado, que conecta a los empaquetadores con quienes definen las políticas, las ciudades capitalesy los filántropos en un esfuerzo conjunto por desterrar patrones de producción y modelos empresariales que resultan perjudiciales para el medioambiente.

¿Cómo ha funcionado esta iniciativa? Después de un año de trabajo, un nuevo informe enumera los compromisos del gobierno y de la industria, además de los actores fundamentes en las cadenas de suministro del empaquetado plástico. Entre los logros que se mencionan en A New Plastics Economy: Catalysing Action (Una nueva economía del plástico: catalizar la acción), existen nuevas prohibiciones respecto de la utilización de bolsas descartables de un único uso, estrategias de producción que reducen la producción de residuos entre los líderes de la industria y un creciente nivel de consenso que ha dado origen a movimientos como #breakfreefromplastic.

Pero la nueva economía del plástico todavía no está entre nosotros. Para ayudarnos a dar este primer paso, los autores del informe sugieren tres estrategias decisivas:

1. Mejorar la forma en que se diseñan, se reciclan y se reutilizan los plásticos. Alrededor del 30 % del plástico que generamos termina en los vertederos (o en el océano). El informe insta a realizar una reflexión fundamental acerca de la forma en que diseñamos el empaquetado, para hacer que una vez que lo usemos, resulte menos perjudicial para el medioambiente.

2. Para al menos el 20 % de los residuos plásticos, la reutilización resulta una opción económicamente atractiva. Modelos nuevos y creativos basados en el empaquetado reutilizable podrían dar lugar a una oportunidad económica de alrededor de USD 9 mil millones, según el informe.

3. Para el 50 % del plástico restante, necesitamos hacer que el reciclaje valga la pena. Mejorar el empaquetado en la etapa de diseño facilitaría su reciclaje. También lo haría más rentable que enviar los residuos plásticos a un relleno sanitario.

Estas tres acciones, afirman los autores del informe, se basan en la cuestión de cómo se producen los plásticos. Actualmente, la mayor cantidad del plástico que se genera es un producto derivado del petróleo crudo. Pero no debe ser necesariamente así: comenzar a producirlo con fuentes renovables como el gas natural o los subproductos del procesamiento del gas natural nos acercaría mucho más a una economía del plástico que redujera la producción de residuos. Esto implicaría pensar la economía como un círculo virtuoso que nos involucre a todos, desde los empaquetadores hasta los políticos y las personas que compramos los productos.

Los peces dependen de nosotros.