Horacio Manuel Cartes Jara, presidente de Paraguay comienza el debate respondiendo a la pregunta: ¿qué necesitamos para dar forma al futuro económico de la región?

No hay milagros para el crecimiento económica. "Tenemos que desarrollar el sector público al igual que el privado, y tenemos que hacer frente a los retos presentes" ha dicho Cartes Jara.

Ángel Gurría, secretario general de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico menciona cuatro graves problemas que afronta la región: bajos niveles de crecimiento, bajas tasas de productividad, desigualdad y falta de confianza de los ciudadanos en las instituciones.

Los acuerdos sobre comercio e inversiones son muy importantes para generar crecimiento. En el caso de América Latina, la región creció durante la crisis económica mundial, pero ahora, en la post-crisis, está experimentando dificultados económicas.

Al mismo tiempo, existe la necesidad de generar productividad mediante el desarrollo de las habilidades profesionales requeridas e inclusión social. Y mejorar la innovación, dice Gurría.

Otro de los grandes problemas de la región es la desigualdad. En Europa o en EEUU al pagar impuestos reduces la desigualdad a la mitad; aquí los ciudadanos también deben cumplir con sus responsabilidades tributarias.

Cuando hablamos de integridad, transparencia y de la lucha contra la producción, hablamos de confianza de los ciudadanos, y este es el cuarto grave problema que debemos atender.

Rebeca Grynspan secretaria general de la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB): Debemos invertir en las nuevas generaciones

Durante la XXV Cumbre Iberoamericana, la SEGIB se ha enfocado en la educación. "La calidad de la educación es muy importante. En la última década, los estudiantes universitarios se han doblado. Las clases medias tienen ahora una mejor eduación y mayores inspiraciones. Debemos mejorar la cualidad de nuestras universidades para poder preparar a estas nuevas generaciones. La transmisión de la desigualdad intergeneracional dependerá en gran medida de la calidad de la educación", señala Grynspan.

"Al mismo tiempo, la inversión en infraestructura y logística es necesaria para el desarrollo digital en la región". No solo en Latinoamérica, pero también en Espana y Portugal, que son parte de Iberoamérica.

La inversión en asociaciones público-privadas es fundamental para poder avanzar en estos ámbitos y recuperar la confianza en nuestras institucionones.

Moisés Naim, Distinguished Fellow de Carnegie Endowment for International Peace: seguimos igual que siempre

Naim, por su parte, comenta que los latinoamericanos siguen haciendo frente a los mismos retos y problemas de siempre. "Ahora hablamos más de desigualdad porque se ha puesto de moda en EEUU y Europa, pero siempre hemos tenido desigualdad. Otros problemas que no desaparecen son los fallos institucionales y la corrupción".

Naim menciona que de lo que no hablamos es de la coexistencia pacífica con el crimen organizado. "Latinoamérica tiene el 8% de la población mundial y un 31% del crimen organizado del mundo. Es un hecho que la sociedad ha aceptado que el crimen es algo natural e inherente a la sociedad. Los gobiernos no están haciendo frente a las tasas de homicidios y no están desarrollando las herramientas para hacer frente a este problema. Deben establecerse metas para reducir el crimen con celeridad, concienciar a la sociedad de que este problema es grave y el real"

¿Por qué algunos países no crecen? Ricardo Hausmann interviene para comentar que la región no se favorecen las políticas de exportación. "En el resto del mundo hay políticas que favorecen el comercio exterior y el sector de las exportaciones de bienes y servicios. Por ejemplo, Panamá ha invertido 7% del PIB en la ampliación del Canal de Panamá. En este sentido, los países iberoamericanos deben promover las exportaciones".

No hemos hablado tampoco de la ineficiencia de las ciudades. La inversión en infraestructura es crucial para la mejora de la calidad de vida urbana.

Todo el mundo se queja de la falta de innovación y de emprendimiento, de las restrictivas leyes de inmigración, dice Hausmann.

¿Qué podemos mejorar, como podemos alcanzar algunas victorias rápidas?

Horacio Manuel Cartes Jara responde que la eficiencia es fundamental. "La eficiencia es el principal reto que debemos asumir. Es el peor enemigo del crecimiento. Paraguay está mejorando en muchos aspectos, pero es cierto que debe asumir el problema del narcotráfico. No hemos asumido ni hecho frente a este reto". "En nuestro país, nuestra joven población requiere habilidades y educación, y esto es un reto tremendo".

Angel Gurría, por su parte, dice que debemos seguir haciendo frente a los retos fundamentales. "No podemos dejar de enfrentar los problemas de fondo. Hay que hacer frente a los retos de las megaciudades latinoamericanas; somos la única región con ciudades urbanizadas sin desarrollo de la industria y sin ser países desarrollados". No hay una victoria rápida, sino que debemos seguir trabajando para el desarrollo de la región.

Rebeca Grynspan propone tres victorias rápidas: equidad de género, mobilidad interregional e inversion en infraestructura y logística de las ciudades.

Debemos mejorar las tasas de desigualdad de género para poder mejorar la situación de nuestras economías, y al mismo tiempo es necesario que se mejore la mobilidad intrarregional del talento, (talent mobility) y esto es una prioridad en la agenda de la SEGIB. En tercer lugar, la inversion en infraestructura y logística es fundamental en las ciudades, lo cual será posible gracias a los nuevos modelos de gobernabilidad de éstas.

Moisés Naím cierra la sesión hablando sobre las lecciones de la catástrofe política y económica de Venezuela

Venezuela es un Estado fallido, y el Gobierno es incapaz de funcionar de forma correcta. Los dictadores ahora se disfrazan de demócratas, y en Venezuela Hugo Chávez pintó una autocracia moderna con una fachada democrática, dice Naím.

"En realidad, la gente se está muriendo de hambre, mientras que la oposición política está siendo encarcelada. No hemos sido capaces de movilizar a la comunidad internacional. Venezuela ha tenido la mala suerte de coincidir con la crisis de Siria, y la comunidad internacional no se hace cargo del desastre humanitario".