Ha nadado en el Polo Norte y en cada uno de los océanos del mundo para negociar el área protegida más grande de la historia. Le preguntamos a Pugh por qué cree que sus métodos de diplomacia tuvieron éxito en Rusia y el Mar de Ross, y en dónde va a enfocar su interés en el futuro.

El nadador extremo, defensor de los océanos y joven líder mundial del Foro, Lewis Pugh, ha sido llamado el oso polar humano y un diplomático Speedo. Pone en riesgo su cuerpo para llevar su mensaje a casa nadando largas distancias en aguas tan frías que matarían a cualquier persona normal.

Ha nadado en el Polo Norte y en cada uno de los océanos del mundo. Ha roto su propio récord nadando en la zona más austral del mundo (Antártida) no menos de tres veces. Y lo ha hecho como servicio a los océanos. En reconocimiento por su esfuerzo, las Naciones Unidas lo nombró Patrón de los Océanos.

Pero, tal vez, su hazaña más arriesgada fue pedirle directamente al Kremlin en Rusia que terminara con sus cinco años de oposición y se uniera a las otras naciones del CCRVMA para crear el Área Marina Protegida del Mar de Ross. Gracias a este trabajo, en octubre de 2016, se creó el AMP del Mar de Ross de 1,5 millones de kilómetros cuadrados.

Le preguntamos a Pugh qué hace diferente a su rama particular de la diplomacia, por qué cree que sus métodos tuvieron éxito en Rusia y el Mar de Ross, y en dónde va a enfocar su interés en el futuro.

¿Cómo se siente haber ayudado a negociar el área protegida más grande de la historia?

Pleno de felicidad. Dediqué los últimos dos años de mi vida a esto y, por momentos, las probabilidades en contra eran apabullantes.

El AMP del Mar de Ross ha recibido elogios en todo el mundo. ¿Por qué es tan importante este acuerdo?

Es el área protegida más grande del mundo. Para ponerlo en perspectiva, es más grande que el Reino Unido, Francia, Italia y Alemania juntos. También es el primer área protegido en los altos mares. Por lo tanto, es de esperar que establezca un precedente importante.

El Mar de Ross tiene mucho más valor si lo dejamos libre que si lo convertimos en una zona de pesca. Es el ecosistema más intacto que queda en el planeta. Los científicos investigan en este lugar.

Una ballena jorobada en el Mar de Ross (Imagen de Kelvin Trautman)

¿Cuál fue el origen del término “Diplomacia Speedo”?

Un periodista ruso acuñó esa frase. Me comparaba con Nixon y su “diplomacia ping-pong” en China en los años 1970. El periodista reconoció el poder del deporte y del esfuerzo humano para trascender las fronteras nacionales. Y como yo uso solo un par de Speedo para nadar, ¡sabía que se convertiría en una frase pegadiza!

Más allá de la frase pegadiza, su método obtiene resultados. ¿Qué es lo que lo hace tan efectivo?

La razón por la que la diplomacia Speedo funciona es que el cambio es impulsado por las personas en lugar de las instituciones. Por lo tanto, en mi opinión, la diplomacia Speedo se trata del poder de las personas y de los grupos pequeños para impulsar el cambio.

¿Cuánto hace que las negociaciones por el Mar de Ross se están llevando a cabo?

El primero en proponer el AMP fue David Ainley, un científico norteamericano que trabajaba en el Mar de Ross en 1999. Él supo denunciar el impacto devastador de la pesca industrial y el cambio climático en la zona. Las negociaciones del CCRVMA comenzaron seriamente hace cinco años atrás. Requerían consenso, pero todos los años Rusia se oponía a la propuesta.

El Mar de Ross (Imagen de Kelvin Trautman)

¿Por qué pensó que podía cambiar la forma de pensar de Rusia?

Sentía que iba a funcionar. Siempre pensé que si los argumentos se presentaban de manera apropiada al presidente Putin, él estaría de acuerdo.

Ser bueno discutiendo no te convierte en un buen negociador. Se trata de persuasión, no de debate. Pero más que llevarles un argumento persuasivo, escuché lo que tenían que decir. No fui buscando una confrontación, sino a tratar de encontrar un punto de entendimiento mutuo. Creo que eso fue lo que marcó la diferencia.

También arriesgó su vida nadando varias veces a temperaturas bajo cero para promover la campaña.

Traté de no pensar en el riesgo. Pero sí, la última vez que nadé en el Mar de Ross fue el peligro más grande al que me he enfrentado. El mar estaba a -1,7° C y el aire a -37° C. Justo antes de zambullirme vi a una ballena pequeña golpear nuestro bote de apoyo, y antes de que el agua cayera sobre nosotros se había convertido en aguanieve en el aire. Pero si te tiras al mar pensando que puedes morir, quedas paralizado. Debes hacerlo con convicción.

Y lo único que usas para nadar es Speedo...

Estoy llevando un mensaje. Estoy instando a los líderes del mundo a que tengan coraje y tomen las decisiones que suelen considerarse difíciles: proteger el medio ambiente.

Para mí, es fundamental mostrarles a las personas la belleza de una zona, hacer que les importe, cuando les estoy pidiendo que la protejan. Desvestirme y quedarme solo con mis Speedo y poner mi vida en riesgo mostró mi compromiso personal con la causa, y atrajo la atención hacia ella. Nadar con un traje de neopreno o de buzo no habría enviado el mensaje correcto.

Lewis Pugh después de la tercera vez que nadaba en el Mar de Ross (Imagen: Kelvin Trautman)

¿Cree que nadar en estas aguas fue clave para su éxito en las negociaciones con los rusos?

Nadar en agua fría es muy popular en Rusia. Los rusos llevan a los niños a los lagos congelados y hacen un agujero para que se zambullan. Los rusos conocen el frío. Podían sentirse identificados con lo que estaba haciendo, y vieron que había venido como persona, un deportista y un defensor de los océanos. Me otorgaron un acceso único.

Apeló al ganador del Premio Nobel de la Paz, Desmond Tutu, para apoyar sus negociaciones. ¿Puede decirme qué tiene que ver la paz en esto?

En 1959, en la cima de la Guerra Fría, la Antártida se dejó de lado como un lugar para la paz y la ciencia. Este acuerdo muestra que la Antártida sigue siendo un lugar de paz y tendido de puentes, un lugar donde podemos encontrar un terreno común. Mi mayor esperanza es que lo que hemos logrado aquí promueva el diálogo y la cooperación en otras partes del mundo.

¿O sea que esta forma de diplomacia puede usarse en otras áreas?

Sí, se puede. El año pasado, negocié para detener la suelta anual de globos en Gibraltar que se ha realizado durante 24 años, y que era muy nociva para el medio ambiente y causaba tensión con España. También denuncié a algunas corporaciones norteamericanas importantes que patrocinaban competencias de pesca de tiburones.

¿Cuál es el problema de la diplomacia tradicional?

El problema principal es la velocidad. Debes ser más rápido que la amenaza. Llevó solo 10 años que se extinguieran las ballenas azules por la pesca en el Mar de Ross a comienzos del siglo veinte. Y eso fue antes de que se iniciara la pesca a escala industrial. Las ruedas de la burocracia son muy lentas para la urgencia de los problemas que enfrentamos hoy en día. Todo se trata de proceso, alfombra roja y protocolo. He visto cartas que tardan dos semanas en llegar a los canales diplomáticos “correctos”. Si quiero una reunión, le envío un mensaje a mi contacto en Moscú por WhatsApp. Recibo una respuesta en 30 minutos.

Es profesor de Ley Internacional, pero parece un inconformista al que le gusta trabajar fuera de las instituciones.

Las instituciones son buenas para mantener los sistemas, pero no para cambiarlos. Necesitamos a las instituciones para mantener el mundo funcionando y las luces encendidas. Pero también necesitamos cambiar esas instituciones por el bien de nuestro planeta. Y ese cambio estará impulsado por individuos determinados que probablemente no pertenezcan al establishment.

No se confunda: Tuve un gran apoyo de expertos de primer nivel. Pero, por último, yo tomé las decisiones y me hice responsable de ellas. Las personas pueden sentirse responsables; las instituciones no pueden sentir pena o dolor o vergüenza.

¿Cuál fue la parte más difícil de las negociaciones?

Las relaciones entre EE. UU. (que proponía el AMP) y Rusia están en su peor momento desde el final de la Guerra Fría. Tienen grandes desacuerdos acerca de la guerra en Siria, y Rusia está enfrentando sanciones enormes. Negociar en ese clima fue extremadamente difícil. Obviamente, proteger un continente a miles de kilómetros de distancia era lo último que tenían en mente los políticos.

A nivel personal, me dediqué todos los días durante dos años a llevar adelante esta campaña. Viajé a Rusia varias veces, y en una ocasión debí presentarme en una cena ante 29 diplomáticos. Me habían hecho una cirugía importante en la espalda dos semanas antes, así que fue un gran esfuerzo físico.

Entonces, ¿cuál fue el punto de no retorno?

Las grandes obras se construyen ladrillo por ladrillo, y compartiendo muchas tazas de té. Se necesita tiempo y paciencia. Pero al mirar hacia atrás, el principal punto de no retorno fue cuando el Presidente Putin nombró a su amigo y ex Jefe de Personal Sergei Ivanov como primer Zar de Ecología. A Ivanov se le asignó la tarea de conducir todos los problemas relacionados con el medio ambiente en Rusia. Y él es un apasionado por el medio ambiente.

Lewis Pugh con Slava Fetisov, representante ruso para el deporte, el turismo, la juventud y el medio ambiente

¿Qué es lo próximo que tiene planeado hacer?

Me estoy por embarcar en otra expedición de natación en la Antártida. Quiero aprovechar el impulso del AMP del Mar de Ross y pediré por otras tres áreas marinas protegidas en la Antártida para 2020. Ese será el año del bicentenario de nuestro “descubrimiento” del continente. Para entonces, espero ver el Mar Weddell, la Antártida Oriental y la península Antártica protegidos. Eso agrandaría el área protegida a casi 7 millones de kilómetros cuadrados, casi el tamaño de Australia.

Finalmente, ¿qué hace a un gran negociador?

Muchas cosas, pero es importante recordar siempre que la negociación no es una batalla. Es una exploración. El respeto mutuo es clave. Es muy importante comprender y valorar el otro lado de la historia. ¿De qué otra forma se puede construir un acuerdo en el que ambas partes se sientan ganadoras? Hay una tierra prometida. Solo debes encontrarla.

Lewis Pugh es miembro de la Comunidad de Jóvenes Líderes Mundiales del Foro Económico Mundial, una red de líderes excepcionales con diferentes tipos de trabajos y niveles sociales que operan como una fuerza para que el bien supere las barreras en el camino del progreso.