La brecha de género ha sido un tema central en Japón durante algún tiempo. El país ha tenido un mal desempeño en el informe sobre la brecha de género del Foro Económico Mundial, en el que fue clasificado en el puesto 111 en la edición de 2016, mientras que un grupo de trabajo para la Igualdad de Género está trabajando para acortar la brecha.

La administración de Abe ha realizado variados esfuerzos desde el aspecto político, que incluyen un aumento en el presupuesto para las guarderías infantiles. Recientemente, se instalaron lemas como "reforma para el estilo de trabajo" y "un mismo salario por el mismo trabajo" que apuntaban a la cultura de largas horas de trabajo y a la distinción entre empleados "permanentes" y "no permanentes", muchas de las cuales son mujeres.

Además, el sector privado ha promovido posiciones de liderazgo para las mujeres, lo que aumentó el índice de mujeres en puestos directivos, mientras que "diversidad" se convirtió en una palabra de moda tanto en el sector público como en el privado.

Sin embargo, los desafíos siguen siendo urgentes en Japón, especialmente en el contexto más amplio del envejecimiento rápido y el descenso constante en la población activa. Necesitamos tener una visión a largo plazo al considerar el impacto sistemático de la Cuarta Revolución Industrial sobre el empleo, ya que las tecnologías como la robótica y la IA cambian la naturaleza del trabajo tanto para hombres como para mujeres. En especial, los trabajos administrativos de ventas minoristas y de producción tienen más posibilidades de ser reemplazados por la automatización. Sin embargo, pocos tienen en cuenta el asunto de que muchos de los trabajos reemplazables están a cargo de mujeres, y más recientemente, de personas mayores.

"Comienza en la juventud"

La brecha de género no puede ser tratada de manera aislada. En cambio, es parte de un sistema de tendencias interrelcionadas en el sector demográfico, el trabajo y la tecnología.

Propongo un cambio del modelo rígido y anticuado que divide la vida en tres etapas: educación, trabajo y jubilación, para tomar un enfoque mucho más flexible y adaptable. En vez de saltar pasivamente de una etapa a la otra, las personas deberían poder decidir activamente cuándo y cómo unirse al mercado laboral.

En la actualidad, Japón cuenta con un modelo muy detallado y normativo de tres etapas, que obstaculiza la posibilidad de la mujer para volver al trabajo luego de tener hijos y produce daños a las perspectivas financieras del sistema jubilatorio. El sistema corporativo de recursos humanos, el sistema de seguridad social del gobierno y las pólizas de seguro se basan en el estilo de vida de estudiar-trabajar-jubilarse, y representa una barrera importante para cualquier desviación de la ley.

Aunque Japón no es el único país con esta idea, es único en el sentido de que cada etapa está dividida en etapas más pequeñas y son sumamente rígidas. Comienza en una temprana edad. Después de la preparatoria, se debe ir a la universidad. Después de la universidad, se espera conseguir un puesto en "la empresa". La contratación aún se realiza en cierta época del año y si no se puede encontrar el trabajo "correcto" (un puesto de tiempo completo en una empresa estable), es considerado un "fracasado" y será difícil recuperar su condenada carrera.

Una vez que se comienza a trabajar en una empresa, se debe seguir un trayecto fijo con los compañeros, y hay pocas vías rápidas disponibles. Debido a que el mercado laboral no está bien desarrollado, muchas personas que trabajan para las grandes empresas bien establecidas probablemente permanezcan allí hasta que se jubilen. La edad jubilatoria se extendió de los 60 a los 65 años, en parte porque el sistema de pensiones está prácticamente en bancarrota y la expectativa de vida es muy alta, hasta los 83 años. Pero hay una falta de iniciativa para seguir capacitando a los trabajadores mayores y ayudarlos a vivir bien.

El modelo rígido de tres etapas no logra aprovechar el camino abierto por la tecnología para formas de trabajo más flexibles, que ayudaría a las personas a lograr un mejor equilibrio en sus vidas laborales y manejar sus responsabilidades asistenciales. Mientras que algunas multinacionales y las principales empresas japonesas, como Toyota y Nissan, están comenzando a permitir el trabajo desde el hogar, aún prevalece la antigua cultura del presentismo. Esto afecta a todas las personas que tengan responsabilidades asistenciales, ya sea con niños o personas mayores.

Hay cinco cosas que se pueden hacer para terminar con el modelo y abordar el asunto interrelacionado de género, trabajo y educación.

1. Hacer que el trabajo sea flexible para adaptarse a las necesidades del momento
La tecnología le permite a las personas trabajar en cualquier lugar y en cualquier momento. En vez de ir a la oficina en un horario específico, en trenes atestados de personas y permanecer largas horas trabajando frente al jefe, los padres pueden tomarse un tiempo para ocuparse de sus hijos y/o los miembros mayores de la familia. Hace bastante tiempo que la tecnología permite que esto sea posible, ahora necesitamos un cambio en la cultura del trabajo.

2. Promover el continuo aprendizaje de nuevas habilidades
Cuando se adopta un estilo de trabajo flexible, los individuos, independientemente de la edad, el género y la experiencia, pueden seguir aprendiendo nuevas habilidades y adquirir conocimiento cuando lo necesiten. Pueden aplicar estas habilidades a proyectos ofrecidos por empresas, en lugar de seguir los rígidos trabajos de tiempo completo. Pueden utilizar la experiencia que han adquirido luego de varios proyectos, sin tener que encontrar un único trabajo "correcto". Cada uno de nosotros debería poder diseñar su propia carrera y estilo de vida para que se pueda adaptar en cualquier momento.

3. Hacer que la contratación sea más flexible
Las empresas pueden beneficiarse con este ecosistema al contratar personas con habilidades y conocimientos que necesitan para ciertos proyectos en un mercado mucho más grande, a nivel global, sin preocuparse por compromisos a largo plazo con empleados de tiempo completo.

4. Dejar lugar para prueba y error
El cambio a este nivel requiere una serie de experimentos y un enfoque de prueba y error. Las empresas necesitan desarrollar la capacidad de definir tareas y proyectos, y evaluar el resultado según su propio criterio. Los individuos necesitan aprender cómo manejar su tiempo y cultivar la autodisciplina para entregar los trabajos a tiempo. El contacto personal, fundamental para el desarrollo de ideas y prototipos, puede ser planeado desde la casa.

5. Encontrar las políticas adecuadas
El sistema de seguridad social y las políticas de gobierno deben cambiar, para adaptarse y controlar estas nuevas formas de empleo y para financiar el aprendizaje permanente.

Será un compromiso fundamental, en el que los sectores públicos y privados se transformen y los individuos tomen control de sus carreras y su estilo de vida. No es una tarea fácil para una economía desarrollada en base a un enfoque de vida de las tres etapas. Sin embargo, la creciente expectativa de vida es una realidad que no podemos ignorar. Tengo la esperanza de que Japón, que ha demostrado una gran resistencia frente a las dificultades, puede y debe comenzar este viaje ahora.