Para el 2020, los individuos de 60 años de edad y más superarán en número a los niños menores de cinco años. Para el año 2050, la población adulta mayor del mundo se habrá duplicado a 2.000 millones. Estos números son sorprendentes. Deterioro cognitivo, planes de pensiones sobrecargados y aumento de los costos de asistencia de la salud: ¿estamos preparados para los desafíos complejos que plantea la longevidad en el futuro?

Estos desafíos ofrecen oportunidades únicas y amenazas considerables si no logramos tomar medidas rápidamente. Los gobiernos y las aseguradoras monetizan la salud y tienen un interés directo en promover activamente la longevidad. Pero no están solos. Todos los sectores y las partes interesadas desempeñan algún rol en permitir el progreso hacia la creación de sociedades más adultas saludables y dinámicas

Imagen: Bank of America Merrill Lynch. Inversión temática: El dólar de plata: manual de la revolución de la longevidad

Las empresas de servicios financieros, en especial bancos y aseguradoras, tienen una responsabilidad fiduciaria con sus clientes. La protección financiera es necesaria para evitar el abuso financiero de las personas de la tercera edad. Las tecnologías predichas por la Cuarta revolución industrial, que incluyen desde artículos de vestir y sensores para el hogar hasta inteligencia artificial y algoritmos de avanzada, pueden respaldar la salud y el bienestar de los adultos mayores. Las reglamentaciones y políticas deben acompañar estos avances tecnológicos.

Como ciudadanos del mundo que defendemos y lideramos el cambio positivo, ¿cómo podemos estimular acciones que aborden de manera proactiva el impacto del envejecimiento en el bienestar humano y financiero? Aquí presentamos cinco recomendaciones:

Crear “cuidado del bienestar económico”

Un número creciente de académicos y de empresas está estudiando el impacto de la salud y el bienestar económico en conjunto. Las habilidades en el razonamiento financiero están entre las primeras que se deterioran con los cambios cognitivos en el cerebro. Es necesario formar a los profesionales en el deterioro cognitivo y el envejecimiento para respaldar una mejor comunicación entre la mayoría de las instituciones. Se debería capacitar y alentar a los médicos a debatir sobre cuestiones financieras y personales con sus pacientes.

Aproximación del ciclo de la vida

El valor de las actividades llevadas a cabo para promover la salud y el bienestar económico en los primeros años de vida se vuelve cada vez más evidente en la edad avanzada. Los asesores financieros deben trabajar con sus clientes para desarrollar planes financieros que aborden los efectos del deterioro cognitivo a lo largo del ciclo de la vida. Los planificadores urbanos deben construir viviendas, transportes y ciudades enteras para una población mundial que envejece.

Investigación colaborativa

La investigación es necesaria para reducir la brecha entre salud y bienestar económico. Para envejecer de manera saludable, se necesitan más investigaciones sobre los factores determinantes de la longevidad y sus intervenciones más eficaces. Para el bienestar económico, se requieren indicadores y patrones de abuso y fraude financiero. Los investigadores académicos y las instituciones financieras deben colaborar para generar investigaciones intersectoriales sobre envejecimiento saludable y bienestar financiero.

Desarrollar tecnologías innovadoras

Gradualmente, están surgiendo nuevas tecnologías personalizadas con el potencial de facilitar el envejecimiento saludable y la prevención del fraude financiero entre los adultos mayores. Es necesario desarrollar estas tecnologías para facilitar su uso y funcionalidad, y al mismo tiempo mantener dispositivos de seguridad apropiados para la protección de datos y la privacidad. La inteligencia artificial y la robótica facilitarán la función y protección mejoradas aunque requerirán de la acción colectiva para asegurar que sus beneficios sean generalizados.

Políticas en favor de la edad

El marco regulatorio y las políticas deben adaptarse para las poblaciones que envejecen. Esto puede incluir modificaciones a la supervisión de los proveedores de cuidados y a las normas sobre el poder de representación legal que sirven para impedir el fraude y el abuso financiero. Ofrecer acceso a terceros, incluidos proveedores de cuidado, debe convertirse en la nueva norma en un mundo con poblaciones que envejecen.

Estas recomendaciones son inspiradoras y ambiciosas. No las puede llevar a cabo un individuo o una organización por sí sola. Demandará la supervisión deliberada y la colaboración entre distintas partes interesadas para facilitar la creación de una salud y un bienestar económico sostenidos para los adultos mayores. Esto implicará cooperación y dedicación, pero los resultados valen el esfuerzo invertido.

Reconocimientos: El autor desea agradecer a Gillian Christie y Dominic Lee, quienes han sido fundamentales para el desarrollo de ambos informes y de este artículo.