Mamá nos advirtió que sentarnos demasiado cerca del televisor no era bueno. Resulta ser que no estaba equivocada.

El "cansancio ocular digital" es ahora una afección real, definida como el malestar ocular físico que se siente después de pasar dos horas o más frente a una pantalla digital. Cuanto mayor sea el tiempo frente a la pantalla, en el hogar y en la oficina, mayores serán los síntomas como visión borrosa, ardor en los ojos, dolores de cabeza y perturbación del sueño. En total, prácticamente dos tercios de los adultos estadounidenses experimentan ahora síntomas causados por el cansancio ocular digital, como consecuencia del uso prolongado de dispositivos electrónicos como computadoras, tabletas y teléfonos celulares.

Es fácil conocer los motivos. Para muchos de nosotros, el brillo de la pantalla de un teléfono es lo primero que vemos cuando nos despertamos y lo último que vemos al irnos a dormir. En el ínterin, llenamos las horas repletos de luz LED, contemplamos primero documentos y correos electrónicos, luego las actualizaciones de Facebook y Netflix. No es de sorprendernos que uno de los grandes responsables por el ardor en los ojos sea la oficina, donde estar sentado frente a una pantalla es a menudo un requisito laboral. Es simple, nuestros cuerpos y ojos no están diseñados para los estilos de vida y lugares de trabajo digitales modernos.

He pasado mi carrera en la industria óptica siguiendo estas tendencias. En el camino, he observados grandes cantidades de estudios e informes y también he supervisado los esfuerzos de médicos y científicos en un intento por combatir lo que puede ser una epidemia oculta. En verdad, el daño que sufre nuestra visión podría ser muy real e incluso puede empeorar. Pero puede prevenirse.

Conectados, todo el tiempo

La tecnología ha transformado por completo la exigencia para nuestros ojos. El televisor ya no es el principal responsable (si bien las horas de visualización de las familias se ha más que duplicado desde la década de 1950). El tiempo frente a la pantalla está creciendo mucho más rápido fuera de la sala de estar. La agencia de calificaciones Nielsen informa que los estadounidenses de más de 18 años, ahora pasan 11 horas por día en total usando medios electrónicos como televisores, smartphones y computadoras.

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Los lugares de trabajo modernos están abarrotados con esta tendencia. Nos hemos acostumbrado a los dispositivos móviles que nos entregan correo electrónico en cualquier lugar. Ahora las aplicaciones como Slack y Facebook at Work abren vías completamente nuevas para la comunicación digital. El tiempo en persona física ha cedido ante Apple Facetime y los chats de grupos virtuales. La tendencia solo tiende a empeorar: Citrix informa que para 2020, los empleados tendrán acceso a su trabajo usando un promedio de seis dispositivos informáticos diferentes por día.

No es fácil para los ojos

Todo este tiempo frente a las computadoras, teléfonos y tabletas afecta la salud de las personas. La mayoría de los estadounidenses ahora informa síntomas de cansancio ocultar digital, incluido dolor en cuello, hombros y espalda (36 %), cansancio ocultar (35 %), dolores de cabeza (25 %), visión borrosa (25 %) y ojos secos (24 %). De manera preocupante, el porcentaje de afectados es más elevado entre las personas jóvenes. Un 73 % de los adultos menores de 30 años ahora experimenta estos síntomas, lo que sugiere una tendencia generacional.

Una fuente creciente de potencial inquietud es la clase de luz emitida por la mayoría de los dispositivos digitales. Todos conocemos los peligros invisibles de la luz ultravioleta (UV) pero pocas personas son conscientes de los posibles riesgos de la luz de alta energía que podemos ver: la luz azul. La luz en el extremo azul del espectro de luz visible contiene más energía que los colores cálidos, como naranjas y rojos, y se conoce como luz visible de alta energía (HEV, high energy visual light).

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La luz azul está en todas partes, inclusive en la luz del sol. No obstante, las pantallas digitales y la iluminación fluorescente y LED de la oficina han aumentado considerablemente nuestra exposición a la misma. No todas son malas noticias: la abundancia de luz azul durante el día aumenta nuestro estado de alerta. Sin embargo, cuando nos inundamos de luz HEV de manera constante, la exposición sostenida puede sumarse y evitar que nuestros cuerpos se sumerjan en un sueño saludable.

Además, a diferencia de la luz UV, los ojos humanos no pueden filtrar la luz azul. Más preocupante aún, estudios recientes sugieren que la luz HEV puede contribuir a daños en la retina y la degeneración macular, una pérdida irreversible de la visión. Las investigaciones sobre este tema solo han comenzado, pero los datos tempranos sugieren un vínculo entre exposición a largo plazo y graves consecuencias.

La luz al final del túnel

Afortunadamente, hay maneras de reducir el daño provocado por nuestros estilos de vida digitales. No obstante, el desafío consiste en procurar que las personas presten atención y modifiquen realmente sus modos: en el trabajo y fuera de él.

Simples cambios en el estilo de vida, y sin dudas menos exposición a la tecnología, pueden marcar una diferencia significativa. La solución más fácil implica simplemente tomar un descanso. Soy un acérrimo defensor de la regla 20-20-20 en nuestra oficina de Clearly: tomar un descanso de 20 segundos cada 20 minutos para mirar hacia otra cosa situada a 20 pies de distancia. También vale la pena recordarle parpadear con más frecuencia (parece ridículo, pero realmente marca una diferencia). Mirar pantallas, a menudo reduce la frecuencia con la que las personas parpadean y esto seca más sus ojos. También puede ajustar el tamaño de la letra o el brillo de la pantalla y sentarse más lejos de ella.

Y también hay soluciones tecnológicas. Los dispositivos móviles que ejecutan las versiones recientes del iOS de Apple tienen una función denominada Night Shift que desplaza lo colores de la pantalla hacia el extremo más cálido del espectro visual. F.lux es una aplicación que puede descargarse en muchas plataformas y que también permite hacer esto.

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Existen también gafas especiales que comienzan a contrarrestar la amenaza, aunque muchas personas todavía desconocen cuáles son sus opciones. Las lentes antirreflejo disminuyen los reflejos de las luces aéreas y mejoran el contraste. La última generación de lentes incluso puede bloquear la luz azul. Nos hemos asociado recientemente al emprendimiento de redes sociales Hootsuite para proporcionar a cientos de empleados anteojos que cuentan con las lentes BlueReflect de KODAK, que tienen un recubrimiento especial para absorber selectivamente parte de la luz azul, evitar que ingrese en la córnea y llegue a la parte posterior del ojo. Los resultados hasta ahora han sido positivos. Los trabajadores informan una disminución de dolores de cabeza, irritación en los ojos y otros síntomas de cansancio ocular digital.

Sin lugar a dudas la tecnología ha cambiado el modo en que las personas viven y trabajan. No obstante, la salud ocular ha quedado peligrosamente rezagada. Para la fuerza de trabajo digital de hoy, conocer los riesgos, y también las soluciones, es fundamental. La tecnología posiblemente esté evolucionando rápidamente pero todavía contamos con un solo par de ojos.