La innovación disruptiva es sin duda un catalizador de crecimiento inclusivo. Al hacer que un producto o servicio sea más accesible, la innovación disruptiva transforma los mercados y permite que haya una asignación de recursos más equilibrada. Si bien esta fuerza desplaza competidores establecidos, también tiene el poder de alterar nuestra definición de participantes industriales, a menudo integrando la economía informal, lo que resulta en fuertes cambios sociales y económicos.

América Latina está por sentir esta disrupción en el mercado. Consideren la población joven de la región, la clase media en aumento, la adopción rápida de tecnología y una competencia relativamente débil de mercado. Las condiciones están listas para un cambio. Si América Latina toma medidas para fomentar la innovación, las economías de la región probablemente se conviertan en impulsores de esta disrupción en vez de receptores. El crecimiento inclusivo – y en definitiva las economías más sólidas – pueden estar en el horizonte.

Las ruedas ya están girando

El ciclista colombiano Nairo Quintana siempre llega al podio de las carreras de ciclismo más famosas del mundo, incluyendo el Tour de France y Giro d’Italia. Como se crió en los Andes, tenía que andar casi 20 millas ida y vuelta en una bicicleta de segunda mano para llegar a la escuela que quedaba a 3.000 pies más abajo simplemente porque su familia no podía pagar su ida en bus.

Hoy en día, muchos latinoamericanos aún viven en áreas rurales, pero la tecnología ha permitido que tengan niveles más altos de inclusión social. Internet sigue reduciendo las barreras de la información y la rápida adopción de tecnología está conectando pueblos remotos y dejando a pocos fuera de alcance. A manera de ejemplo, desde el 2015, la penetración de usuarios de smartphones en la región fue de un 39% y se espera que alcance un 57% hasta el 2019, según eMarketer. Si profundizamos más, América Latina tiene el índice de penetración más alto para Facebook (89% de usuarios de internet) y WhatsApp (66% de usuarios de teléfonos móviles), según muestra la información de Statista.

Es simpático poder darle “me gusta” a las fotos de las vacaciones de un amigo o enviarle un mensaje a tu papá sobre la conquista de Quintana, pero ¿qué viene después?

Más inclusión financiera. Según información del Banco Mundial, desde fines del 2014 aproximadamente el 50% de los adultos en América Latina no tenían cuenta bancaria. Aunque en 2011 esa cifra era del 61%, la verdad es que los servicios financieros básicos permanecen inaccesibles para muchas personas. La geografía, los costos transaccionales y probablemente lo más importante, la falta de educación financiera, dificultan la banca y las inversiones, pero varias empresas locales de tecnología han empezado a afrontar este problema. Un intento es la construcción de infraestructura para transacciones móviles, lo que proveería a cualquiera de acceso a servicios bancarios a través de dispositivos móviles, sin importar la localización.

Más competitividad y productividad. Para más o para menos, los países latinoamericanos intentan fomentar el crecimiento de startups y pequeñas y medianas empresas (PYMES), pero se puede hacer más para mejorar la competitividad y la productividad. En un ranking de competitividad del Foro Económico Mundial, los cinco mayores países según el producto bruto interno – Brasil, México, Argentina, Colombia y Perú – se clasificaron entre 57 y 106, entre las 140 economías estudiadas. Como región, sólo África Subsahariana se clasificó por debajo.

¿Por qué? En primer lugar, las empresas de la región aún tienen muchos problemas administrativos; por ejemplo, papeleo, burocracía y trámites. Según el Banco Mundial, se tarda 83 días para abrir una empresa en Brasil, la mayor economía en América Latina, en comparación con los 29 días que se tarda en la India y seis días en Italia, los países que están un poco por delante de Brasil en términos de PBI nominal. Del mismo modo, las leyes regionales de quiebras pueden ser debilitantes. Penalizar las quiebras de esta manera priva a los emprendedores, que son la principal fuente de la innovación.

La innovación mejora la inclusión, la inclusión fomenta la innovación

¿Qué se ha visto en los titulares del periódico en los últimos años? Crecimiento lento, el colapso de las commodities, y corrupción, pero esto sólo cuenta una parte de la historia de América Latina. Las industrias de la región han tomado varias medidas para fomentar el crecimiento inclusivo significativo, pero aún hay obstáculos. Es hora de tomar las riendas; las economías de América tienen la opción de motivar y acoger la disrupción desde adentro, o arriesgarse a estar a merced de las fuerzas globales.

Este material presenta una valoración del ambiente del mercado de junio de 2016; está sujeto a cambios; no está hecho para prever eventos futuros ni como garantía de resultados futuros. El lector de esta información no debe tomarla como análisis o como un consejo de inversión con relación a fondos o cualquier emisor o cargo en particular.